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Panaderías en Crisis: “Somos los jubilados de los empresarios”

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Daniel Romano, presidente de la Cámara de Industria de Panaderos de Salta y de la Federación Argentina, radiografió en el Día del Panadero la caída del consumo, el cierre de pymes y la proliferación de ventas informales de pan en los barrios: “La plata no alcanza, por lo tanto el consumo no remonta”.

En el Día del Panadero, Daniel Romano, presidente de la Cámara de Industria de Panaderos de Salta y, desde febrero, también de la Federación Argentina, trazó un panorama alarmante sobre la situación del sector frente a la crisis económica. Consultado sobre si el pan es “lo último” que la gente deja de comprar, el dirigente fue tajante: el consumo cayó entre un 25 y un 30%, “que es una brutalidad“.

Romano explicó que la retracción no se limita a las masas finas —”de masas olvidate”, dijo, por el costo que representan para el bolsillo— sino que llegó incluso a un producto tan tradicional como la media luna. Según detalló, una docena hoy cuesta entre 10 y 12 mil pesos, una cifra que un jubilado con haber mínimo apenas puede afrontar si además debe cubrir remedios y una canasta básica que, según sus cálculos, ronda el millón y medio de pesos.

“La plata no alcanza, por lo tanto el consumo no remonta”, resumió, y agregó que ya se ven panaderías que ofertan el pan del día anterior porque cambiaron los hábitos de compra de la gente.

El dirigente vinculó la caída del consumo con el cierre de empresas a nivel nacional —citó cifras de 25 a 26 mil pymes cerradas y unos 30 mil puestos de trabajo perdidos por mes— y apuntó con dureza contra el rol del Estado frente al sector. Recordó que la titular del FMI mencionó a las pymes, aunque “no con buenas intenciones”, y lanzó la frase más filosa de la entrevista: “La pyme está en un papel de sólo recaudar, no nos han tirado un solo centro (…) siempre nos dicen que las pymes somos las grandes generadoras de trabajo, pero a la hora de la verdad, bueno, somos los jubilados de los empresarios. Vivís como podés y fijate cómo hacés”.

Consultado sobre la proliferación de ventas de tortillas y pan casero en las calles y rutas salteñas —un fenómeno que antes se veía solo los fines de semana y ahora es diario—, Romano pidió no analizarlo “egoístamente” sino como parte de una crisis global del mercado interno. Comparó la situación con la que vivió en 2001, cuando en una misma cuadra llegó a haber hasta seis almacenes: “La gente se queda sin changas y busca, dentro de lo legal, alguna posibilidad de supervivencia“. Aclaró, sin embargo, que existe un problema distinto con las reventas ilegales organizadas, donde “hay un abuso de la ilegalidad” y alguien se beneficia a costa de esos vendedores informales.

Sobre el debate por la reforma laboral y la baja de costos laborales, Romano fue crítico: aunque el costo de contratar bajara a cero, ninguna panadería va a tomar personal si no vende más. “Hay algo que no está funcionando: la economía interna, porque la gente no tiene dinero en el bolsillo”, sostuvo, y precisó que en Salta se perdieron entre 8 y 10 mil empleos formales, en un contexto de pobreza que ya calificó como “estructural” en el norte del país.

Cerró con un dato que definió como una luz roja: siete millones de personas están endeudadas en el país, y más de la mitad de ellas se endeudó directamente para poder comer.




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