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” Antes, durante y después: la regla antes de que tiemble la tierra”

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El jefe de los bomberos voluntarios Martín Miguel de Güemes, Walter Chávez, entrecruzó los terremotos de Colombia y Venezuela con la realidad salteña y lanzó la frase que resume el reclamo: la prevención sísmica no puede depender de la improvisación de cada familia, sino de una política pública sostenida desde defensa civil y las escuelas.

El comandante de bomberos voluntarios Walter Chávez repasó la actualidad sísmica de la región tras los recientes terremotos y .  registrados en Venezuela y en Colombia, donde las cifras preliminares superaban las 200. A partir de esos antecedentes, remarcó que un sismo “no avisa” y que la única herramienta real frente a ese tipo de eventos es la preparación previa, tanto de las instituciones como de cada hogar.

Chávez explicó que, según la clasificación del INPRES (Instituto de Prevención Sísmica), la Argentina está dividida en cuatro zonas de riesgo, de 0 a 4. Mientras Cuyo, San Juan y Mendoza integran la zona 4 —la de mayor actividad—, Salta se ubica en zona 3, lo que implica movimientos telúricos frecuentes, muchos de ellos imperceptibles porque ocurren a gran profundidad y sólo quedan registrados por los sismógrafos distribuidos en la región.

El comandante insistió en que, frente a ese escenario, “todos los organismos de respuesta a emergencias, incluido defensa civil, debemos instrumentar medidas para darle herramientas a la población sobre qué hacer ante un sismo“. Esa frase funcionó como eje político de la entrevista: la responsabilidad de la prevención no recae sólo en la voluntad individual, sino en una obligación institucional que, a su entender, todavía está en construcción.

Un punto central de la charla fue el rol del Copaipa (Consejo Profesional de Agrimensores, Ingenieros y Profesiones Afines) en el control de los proyectos edilicios. Chávez detalló que en Salta, desde 1980, toda construcción debe planificarse bajo normas sismo resistentes establecidas por el INPRES, y contó el caso de un edificio de la calle Belgrano cuyo proyecto, elaborado originalmente en Buenos Aires —zona sísmica 0—, fue rechazado por Copaipa por no cumplir con esas exigencias, hasta que profesionales salteños lo rediseñaron.

Antes, durante y después: la regla que propuso Chávez. El bombero resumió el protocolo en tres etapas:

  • Antes: identificar zonas seguras dentro de la vivienda (esquinas y ángulos donde hay columnas), fijar muebles pesados, ubicar las llaves de corte de gas, electricidad y agua, armar una mochila de emergencia con linterna, radio, botiquín y al menos tres litros de agua potable por persona —ya que la asistencia oficial puede demorar entre 24 y 72 horas—, y establecer un punto de encuentro familiar o institucional.
  • Durante: mantener la calma, no correr ni intentar evacuar de manera desesperada mientras dura el movimiento (entre uno y un minuto y medio), no usar ascensores, y en caso de estar en un vehículo, detenerse en un lugar seguro y evitar cruzar puentes.
  • Después: verificar si hay personas heridas o atrapadas, cortar los servicios de gas para prevenir incendios y evitar generar cualquier fuente de fuego ante una eventual fuga.

“No solamente rezar”




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