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La universidad resiste: sin ciencia, un país no tiene futuro

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“Un país sin educación, sin ciencia, después va a costar muchísimo”, se marcha por el financiamiento público y los docentes sostienen el paro por salarios que llegan a los $250.000 mensuales.

La Vicerrectora de la Universidad Nacional de Salta, Dra. María Rita Martearena, luego de la marcha dio sus conclusiones y expresó que la movilización universitaria fue multitudinaria,  y en cada ciudad donde existe una universidad pública debe defenderse  la educación pública, la ciencia nacional y el financiamiento universitario. Así lo sintetizó la vicerrectora de la UNSa, quien señaló que la comunidad espera ahora que la Corte Suprema de Justicia resuelva con urgencia las dos cautelares a favor de las universidades, luego de que el gobierno nacional apelara ante ese tribunal.
Martearena fue contundente al desmentir el estigma que pesa sobre las casas de altos estudios. “Las universidades están siendo auditadas. La ley de educación superior así lo establece”, afirmó. En el caso de la UNSa, hace apenas un mes y medio la Auditoría General de la Nación realizó una inspección en las instalaciones. La institución también cuenta con auditoría interna permanente. Además, el Consejo de Investigación está en proceso de rendición de 240 proyectos, de los cuales 30 aún tienen deuda pendiente y están siendo intimados a cumplir. “Si no rendís los programas, no te dan la plata. Cuando rendís, te depositan”, explicó la funcionaria.
El cuadro financiero que describió Martearena es alarmante: el 90% del presupuesto universitario se destina a salarios. Del 10% restante, que cubre los servicios a los estudiantes —el 80% son para el merendero, el comedor y las prácticas de campo—. Eso deja apenas el 20% de ese residual para gastos operativos: pagar la luz, el gas y los arreglos de infraestructura. “Lo que tenemos tiene que alcanzar. Es lo mismo que en tu casa: lo que te entra es lo que podés gastar”, graficó la vicerrectora.
Los docentes universitarios sostienen el paro y se anuncia una extensión de una semana. La causa es clara: un jefe de trabajos prácticos que recién inicia cobra apenas $250.000 mensuales antes de descuentos. Un profesor titular con dedicación exclusiva —lo que implica que no puede ejercer fuera de la universidad— percibe un básico de $1.300.000, aunque Martearena reconoció que llegar a ese cargo exige un currículum muy frondoso y años de trayectoria. “Ningún docente ni no docente quiere hacer paro. Esto tiene que resolverse pronto porque ya está llegando a un límite”, admitió.
La vicerrectora aclaró el debate en torno a los plazos fijos de la UNSa. Al asumir la actual gestión, existían $7.000 millones en plazos fijos distribuidos entre todas las unidades académicas. Al rectorado le correspondían aproximadamente $1.400 millones, fondos que se utilizaron para pagar el medio aguinaldo del personal en mayo del año pasado. El resto pertenece a las ocho facultades, que los emplean para solventar salidas de campo, adelantos operativos y arreglos de infraestructura hasta recibir las transferencias de la nación. “Nosotros no podemos tocar la plata de otra facultad“, aclaró.




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