“La sexualidad no se traduce en genitalidad solamente. El hecho de encontrarse, de charlar, de pasarla bien… creo que está bueno.”La sexóloga y educadora sexual María Marta Castro Martín visitó Salta para dictar jornadas junto al Centro Educativo Terapéutico Convivir sobre educación sexual en personas con discapacidad. Analizó el incremento de infecciones de transmisión sexual, la caída del deseo en las parejas y la baja de la natalidad como fenómeno social y político.
Las jornadas convocaron a profesionales y familias durante dos días. Los especialistas recibieron herramientas aplicables en centros educativos, consultorios, escuelas especiales e integración escolar. Las familias, por su parte, llegaron incluso antes del horario previsto, aun con mal tiempo, lo que —según Castro Martín— evidencia la urgencia del tema.
“Lo importante es que los profesionales se llevaron herramientas concretas para poder aplicarlas”, señaló la especialista. Entre ellas, el uso de pictogramas y muñecos para trabajar emociones con personas que tienen dificultades en la comunicación verbal, siguiendo la metodología de la película Intensamente.
Uno de los puntos centrales fue desmitificar el tabú de la sexualidad en la discapacidad intelectual. “Los hijos e hijas tienen el mismo derecho que tuvieron sus propios padres cuando eran jóvenes o adolescentes“, sostuvo, instando a las familias a hablar con naturalidad y a usar el nombre correcto de los órganos genitales.
El bajo deseo debido al contexto social se debe planificar y “hay que ponerlo en la agenda”, Castro Martín fue directa: el deseo sexual no desaparece, se le baja el volumen. La agenda cotidiana —trabajo, hijos, deudas— expulsa la intimidad de la vida de las parejas. “El problema es que no se pone un horario para el encuentro con la intimidad”, explicó.
La propuesta de la sexóloga es tan simple como subversiva en tiempos de hiperproductividad: agendar el encuentro íntimo como se agenda un turno médico o una actividad extraescolar. “Cuando estaban de novios se preparaban para verse ese día. Recuperar esa previa —el mensaje, el arreglarse, la propuesta— es parte de la sexualidad“, afirmó.
La especialista comparó la energía corporal con la batería de un celular: “Uno no piensa que el celular anda mal cuando tiene el 20% de carga. Sabe que hay que recargarlo. Con las personas es igual”. Identificar pequeños placeres cotidianos —estar un rato al sol, moverse, conectarse— es, para ella, una forma de política del cuerpo.
El aumento de infecciones de transmisión sexual —especialmente entre personas de 25 años— junto a la caída sostenida de la natalidad configura una paradoja que Castro Martín explica con claridad política: más relaciones, pero sin preservativo. “El preservativo es el único método que evita el contagio de virus y bacterias, incluido el VPH, que puede derivar en cáncer”, advirtió.
Respecto de la baja en los nacimientos, la sexóloga rechazó las lecturas simplistas. Para ella, el fenómeno refleja que las mujeres están ejerciendo soberanía sobre sus cuerpos. “La mujer está decidiendo tener un hijo cuando está preparada para maternar bien, cuando tiene un proyecto de vida“, subrayó.
Castro Martín también abordó los sectores donde persiste la lógica del hijo como fuente de ingresos del Estado. “El plan de ayuda ayuda, pero no cubre lo que es el ejercicio de una crianza respetuosa de los derechos de niños, niñas y adolescentes”, señaló, incluyendo entre esas carencias la falta de educación sobre grooming y bullying en familias numerosas.





