“El presidente de la Nación ha cerrado la Secretaría Nacional de la Vivienda. Hoy ya no existe el Fondo Nacional de la Vivienda”, disparó Juan Carlos Segura (h), titular de la Cámara de Construcción de Salta.
Juan Carlos Segura (h), trazó un panorama sombrío para el sector en la provincia, el dirigente advirtió que la actividad no encuentra señales de recuperación desde el cambio de gestión nacional y que la paralización de la obra pública ya expulsó del sistema a unos 15.000 trabajadores de la construcción.
El dirigente fue categórico al ubicar el origen de la crisis: “La situación viene siendo igual desde el año 2023. Desde noviembre del 2023, cuando ganó las elecciones el presidente Milei, no ha necesitado mucho de cambiar. Es más, ha ido empeorando cada día más”.
Para Segura, la falta de obras “relacionadas de ningún lado” no es pareja en todo el país: mientras Capital Federal, Córdoba y Santa Fe conservan actividad, el norte argentino atraviesa una realidad muy distinta.
Consultado sobre si el auge minero podría estar captando a los trabajadores expulsados de la obra pública, Segura fue tajante: la minería y los desarrolladores privados apenas absorben entre un 2% y un 3% de esas 15.000 familias. “No es tan fácil vivir en la Puna, trabajar en la Puna. No cualquiera puede ir y asentarse a trabajar”, señaló, y remarcó que la obra privada “no va a absorber lo que necesitamos para generar trabajo”.
El titular de la Cámara reconoció que la provincia y la municipalidad sí sostienen un nivel de obra pública, que estimó en un 85%, aunque aclaró que se trata de intervenciones menores —cordón cuneta, bacheo, obras de infraestructura puntual— insuficientes para demandar la cantidad de mano de obra que el mercado necesita reincorporar.
“El esfuerzo que hacen la provincia y la municipalidad se ve diariamente, uno recorre la ciudad y lo puede ver. Pero son todas obras chiquitas”, sostuvo Segura, quien diferenció además la lógica de la obra privada de la que necesita el gremio: “El desarrollador construye, vende para construir. Nosotros tenemos que construir para trabajar. El desarrollador puede dejar el edificio parado si no vende, hasta que se reflote la venta”.
El tramo más duro de la entrevista llegó al hablar de vivienda social. Ante la consulta sobre cuánto más deberán esperar las familias que aguardan una casa propia —¿un año, dos, diez?—, Segura respondió sin rodeos que ya no hay dependencia nacional a cargo del tema: el Gobierno de Javier Milei eliminó la Secretaría Nacional de la Vivienda y, con ella, dejó de existir el Fondo Nacional de la Vivienda.
Como contracara, el dirigente confirmó que sí avanzan a buen ritmo las obras financiadas con el ahorro previo de las familias a través del IPV, con la previsión de terminar antes de fin de año 1.200 viviendas del barrio Pereyra.
La comunicación telefónica, entrecortada en varios tramos, reflejó también —de manera literal— las dificultades que atraviesa hoy el sector de la construcción en Salta.





