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“La putrefacción brotó apenas con tocar la superficie”

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El historiador y presidente de Unidad Popular, Daniel Escotorin, analizó el escándalo Adorni, la posible remoción del jefe de gabinete y el avance de lo que llamó una “tecnodictadura” que vacía de contenido a la democracia.

La figura del jefe de gabinete fue el punto de partida del análisis político que ofreció Daniel Escotorin, explicó que esa instancia nació con la Reforma Constitucional de 1994, fruto del Pacto de Olivos entre Menem y Alfonsín, con la pretensión de acercarse a la figura de un primer ministro al estilo europeo. “Nunca se llegó a eso”, señaló Escotorin, y calificó al cargo como una figura “bastante devaluada” dentro de una cultura política fuertemente presidencialista.
El debate público actual gira en torno a una posible moción de censura —y eventualmente la remoción— de Manuel Adorni. Escotorin precisó la diferencia entre ambos conceptos: mientras la moción de censura implica que el Congreso rechaza el informe de gestión del funcionario, la remoción significa su destitución directa, para la cual se requiere la mayoría absoluta de ambas cámaras. “Esta sería la primera vez que ocurre algo así desde el 94”, afirmó, calificando el momento como un “antecedente muy potente”.
Para el dirigente de Unidad Popular, la cuestión de fondo no es la ostentación pública de Adorni sino el origen de su patrimonio. “Él presentó una declaración jurada, y una declaración jurada es un juramento ante la justicia. Esa omisión es mucho más que ‘me olvidé’“, enfatizó. Y fue más lejos: vinculó ese expediente con el caso Libra, las denuncias de coimas que involucran a Karina Milei y el financiamiento de la campaña del actual presidente, cuya procedencia, dijo, “también es muy dudosa”.
Consultado sobre las posibles consecuencias para el propio Milei, Escotorin sostuvo que el Ejecutivo ha acumulado múltiples causales de juicio político —desde el decreto 70/24 hasta los acuerdos diplomáticos firmados sin aval del Congreso— que nadie ha activado formalmente. “Si destituyen a Adorni y Milei sigue haciendo caso omiso del Parlamento, estaría riéndose de las instituciones una vez más“, advirtió.
El análisis se extendió hacia un fenómeno global. Escotorin describió el avance de lo que denominó una “tecnodictadura” o “tecnocracia” que incluye figuras como Peter Thiel y que promueve abiertamente la incompatibilidad entre democracia y libertad. “Lo dicen claramente: democracia y libertad son incompatibles. Pasan por encima de los poderes republicanos, del control social, del control judicial”, alertó, trazando un paralelo con otros liderazgos de extrema derecha en la región.
Respecto al comportamiento de los grandes medios, Escotorin no ocultó su asombro. Recordó que el grupo Clarín —que durante años fustigó sistemáticamente a los gobiernos peronistas— hoy reacciona al escándalo Adorni con un meme: el sketch de la llama. “Eso fue lo más agresivo que tuvieron. Antes, horas y horas de periodistas mandados a golpear políticamente. Hoy, silencio”, comparó.
Con todo, el historiador leyó señales de fractura en el tablero de poder. Indicó que sectores del llamado “círculo rojo” ya se están acercando a Mauricio Macri para explorar alternativas post-Milei de cara a 2027. “Este modelo político, este modelo económico no le cierra a los principales factores de poder”, concluyó. Y lanzó su diagnóstico más severo sobre los dos años de gestión: “Apenas tocaron la superficie del andamiaje ideológico de este gobierno y apareció toda esta putrefacción tan rápida”.




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