Publicidad de Encabezado

Jubilados: Con aguinaldo, recien el Estado, le da 1/3 de lo que necesita vivir

274

“Si hubiésemos aplicado los aumentos que venían siendo las jubilaciones, hoy el bono tendría que estar en 210.000 pesos. La realidad es que quedó en 70.000.” — Dr. Vicente Nazr Caputto, abogado previsionalista.
En el mes en que los jubilados cobran el aguinaldo, la realidad previsional argentina quedó al desnudo. El abogado previsionalista Vicente Nazr Caputto, desmenuzó las cifras con precisión quirúrgica: con el medio aguinaldo incluido, un jubilado mínimo percibirá $674.900 en junio. Pero la canasta básica de una pareja jubilada —con medicamentos, alimentos y vivienda— asciende a $1.800.000. La conclusión es devastadora: el Estado cubre apenas un tercio de lo que necesitan para vivir.
El especialista explicó que la jubilación mínima real está estancada en torno a los $403.000 mensuales, a los que se suma un bono de $70.000 que permanece congelado desde marzo de 2024. “Si lo hubiésemos actualizado según los aumentos que venían teniendo las jubilaciones, hoy ese bono tendría que estar en $210.000”, señaló Caputto, dejando en evidencia el ajuste silencioso que opera sobre los sectores más vulnerables del sistema previsional.
El congelamiento del bono no es un dato menor: genera el “achatamiento de la escala”, un fenómeno por el cual las jubilaciones mínimas van alcanzando a aquellas de mayor valor porque estas últimas no reciben ningún suplemento. Los aumentos mensuales, fijados por la nueva ley de movilidad en base al IPC de dos meses atrás, arrojan cifras que generan más desazón que alivio. En junio se aplicó un incremento del 2,58%, correspondiente a la inflación de abril. “Siempre atrasados”, resumió Caputto con una frase que sintetiza décadas de política previsional argentina. “En toda ley de movilidad que hayamos tenido, siempre fue atrasada. Y cuando empieza a dar mejoras, el nuevo gobierno te cambia la ley para que no te dé tantas.”
“Con la jubilación mínima, estamos hablando del 25% de lo que cubre la canasta básica del jubilado. Es el 25%.”
El panorama se agrava con el deterioro del PAMI. Los médicos de la obra social de los jubilados están de paro, y la cobertura de medicamentos —que ya no es del 100% sino del 50% en muchos casos, y en otros inexistente— incrementa exponencialmente el costo real de vida de los adultos mayores.
En el frente de las pensiones por invalidez, Caputto denunció que las comisiones médicas están otorgando porcentajes de incapacidad muy por debajo de lo que corresponde. “Tengo clientes con enfermedades muy graves que reciben porcentajes ínfimos”, afirmó, y aclaró que en la mayoría de esos casos se recurre a la justicia. “Obviamente está todo orquestado para esto”, dijo, sin rodeos.
Paradójicamente, la crisis del sistema se refleja también en los trámites: hoy los turnos para jubilarse se consiguen para la semana siguiente, cuando antes llevaban meses. La razón es simple y cruda: casi nadie quiere jubilarse. Con ingresos que representan apenas el 60% del último sueldo, y un sistema que castiga al pasivo, los trabajadores prefieren postergar ese paso mientras puedan.
“La gente trata de buscar ayuda en la seguridad social, que siempre fue un estandarte para ayudar a las personas en situaciones de vulnerabilidad”, reflexionó Caputto. Hoy ese estandarte flamea a media asta.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *