Fernando Díaz, de SIPRENSAL recordando el Día del Periodista, “Hoy la oposición al gobierno nacional no son los partidos políticos: es el periodismo. Y vamos a seguir investigando, indagando, repreguntando hasta encontrar una respuesta.”
Trazando un diagnóstico lapidario sobre el estado de la libertad de expresión en Argentina. Según Díaz, secretario general del Sindicato de Prensa de Salta, el periodismo llega a este 7 de junio bajo una presión inédita: “No hay registro en la historia de la Argentina, más allá de la última dictadura cívico-militar, en donde se hayan registrado niveles de violencia a este calibre“.
Para el dirigente sindical, la ofensiva no proviene únicamente del gobierno nacional, sino que se amplifica a través de las redes sociales. “Las mismas redes, obviamente direccionadas por el equipo del gobierno nacional, atacan sistemáticamente y directamente a las y los trabajadores de comunicación o de prensa”, señaló.
Díaz fue contundente al definir el rol político del periodismo en la coyuntura actual: “Hoy la oposición al gobierno nacional no es otra oposición política, no son los partidos políticos. Hoy la oposición es el periodismo”. Y precisó que son los propios trabajadores de prensa quienes han investigado y revelado los actos de corrupción que rodean al gobierno: las causas ANDIS, Karina Milei y el 3%, Milei y el caso Libra, entre otras.
“Es por eso que viene el ataque”, resumió. “Quieren que seamos descartables, quieren que no digamos lo que vemos o lo que pensamos“. En ese sentido, advirtió que la estrategia del poder es deliberada: “Si le decís todos los días a la sociedad que los periodistas son corruptos, la gente termina creyendo”.
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la urgencia por renovar la Ley 12.908, derogada por Javier Milei, conocida como el Estatuto del Periodista Profesional, vigente desde 1944. Díaz alertó que la norma vence el 1° de enero de 2027 y que, sin ella, “un trabajador de prensa es totalmente descartable”. El estatuto garantiza derechos como el secreto de fuente, los derechos de autor y la indemnización por despido injustificado.
Desde enero, SINPRENSAL trabaja junto a APES, la Universidad Nacional de Salta y otros organismos en la redacción de un nuevo estatuto que contemple las nuevas tecnologías, los streaming y las plataformas digitales. El próximo martes, los sindicatos de prensa de todo el país se movilizarán al Senado de la Nación para presentar el proyecto. “Salta va a estar presente en el Senado de la Nación defendiendo a las y los trabajadores de prensa”, aseguró Díaz.
Sobre las condiciones laborales, el dirigente describió una situación de extrema precarización. Un periodista registrado bajo convenio percibe hoy alrededor de 820.000 pesos, cuando la canasta básica alimentaria ronda el millón y medio. Los no registrados cobran incluso menos de un salario mínimo vital y móvil (350.000 pesos), lo que los obliga a tener dos o tres trabajos simultáneos.
“La flexibilización laboral llegó hace muchos años a los trabajadores de prensa. Por eso la reforma laboral la miramos de reojo: es lo que venimos viviendo hace décadas“, graficó Díaz, quien además señaló la brecha estructural entre periodistas de la capital y del interior profundo de Salta —como Iruya, Rivadavia o Embarcación— donde las oportunidades laborales son drásticamente menores.
Frente a este panorama, Díaz convocó a la unidad del sector sin distinción de banderas ideológicas: “Hay que dejar los egoísmos y el egocentrismo, juntarse y ver de qué manera entre todos equilibramos algo“. Identificó además otro desafío central: reconectar con una sociedad de la que el periodismo se ha distanciado. Según datos que citó, el 40% de la población ha dejado de informarse, migrando hacia plataformas de entretenimiento.
“El desafío del periodismo es volver a enamorar, volver a llegar a la gente, volver a entusiasmar con nuestras noticias. Y para eso tenemos que estar preparados, ser más creativos, utilizar las herramientas tecnológicas”, concluyó. Y cerró con una frase que resumió el espíritu de la jornada: “No vamos a permitir que estos sinvergüenzas nos roben la alegría”.





