Publicidad de Encabezado

“Esta reforma nos lleva a 1800: atrasa a la época de la Revolución Industrial”

417

El abogado laboralista Pablo Tort desmenuza la nueva ley y advierte sobre el desfinanciamiento del ANSES. “No solo atropellan los derechos laborales consagrados en la Constitución, sino que van a generar mayores conflictos judiciales, no menos”.

El abogado laboralista Pablo Tort destrozó la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional, a la que calificó como un retroceso histórico que vulnera derechos constitucionales y tratados internacionales. Para el especialista, lejos de modernizar las relaciones laborales, la iniciativa oficial representa un regreso al siglo XIX.
“Hablamos de modernización, pero esta reforma atrasa muchísimo. Nos vamos a 1800, a la época de la Revolución Industrial de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando los trabajadores recién se empezaban a organizar para hacerle frente a los empresarios”, sentenció Tort, quien además cuestionó duramente el silencio de la CGT ante lo que considera un atropello sin precedentes.
Tort comenzó su análisis reconociendo que el país necesita una reforma laboral, pero aclaró inmediatamente: “No esta, precisamente, sino una que haga prácticamente todo lo contrario de lo que está intentando hacer la gente”. Su propuesta alternativa apunta a diferenciar obligaciones según el tamaño de las empresas, protegiendo tanto a trabajadores como a pequeños comerciantes.
“Hay muchos pequeños empresarios y medianos empresarios que afrontar despidos por las tarifas que tiene la ley se hace muy costoso. Entonces, habría que establecer una mayor carga indemnizatoria a aquellas grandes empresas y una menor carga o la posibilidad de pagar en cuotas a pequeños y medianos empresarios”, explicó el abogado.
Tort ilustró el problema con un ejemplo contundente: “Quien tiene un almacén en un barrio de la periferia de Salta no tiene el mismo caudal que Cencosud. Un trabajador puede llevar a ese almacén de barrio a la quiebra, y a Cencosud sabemos que no le va a mover un pelo. Esa es la situación que hay que rever”.
El punto más crítico de la reforma, según Tort, es la modificación del régimen indemnizatorio. “Ahora excluye el aguinaldo, las vacaciones. Solamente habrá un tope de que te van a pagar la indemnización con tres salarios tuyos”, denunció.
Pero el problema no termina ahí. El especialista advirtió sobre los peligros de la reglamentación futura: “Uno saca una ley que atropella los derechos laborales y después va y la reglamenta. Y reglamentándola, se lleva puesto directamente todos los derechos laborales. Las reglamentaciones que puede hacer el Poder Ejecutivo son muy peligrosas y así lo ha demostrado este gobierno que atrasa”.
Tort fue particularmente duro al analizar los llamados Fondos de Asistencia Laboral (FAL), que reemplazarían parte de los aportes patronales destinados a la seguridad social. “Se está buscando desfinanciar el ANSES, sacar este 3% que corresponde a los aportes a la seguridad social y mandarlo a un fondo laboral que para colmo tiene la sigla FAL, lo cual entiendo que es a propósito”, ironizó.
El abogado explicó el mecanismo y sus riesgos: “Van a dar estos fondos a entidades privadas o fideicomisos que van a trabajar, entre comillas, ese dinero. Entiéndase timba, van a especular con el mercado financiero y eventualmente se pueden desfinanciar. Entonces, llegado el momento, el responsable es un fideicomiso. Podemos perder absolutamente todo”.
La comparación con las AFJP fue inevitable: “Es lo que ha pasado con las AFJP, que en un momento se han quedado sin dinero, la plata se jugaba. En un momento quebraron y no había cómo hacer para que la gente cobre. Estamos volviendo a eso, a entidades privadas que manejan el dinero que le corresponde a la gente”.
La reforma también limita drásticamente el derecho de huelga y las asambleas sindicales. “Si limitan el derecho a huelga, si bloquean el establecimiento, implica el no pago del salario. Lo mismo sucede con las asambleas: antes ese día se lo pagaban igual, ahora se lo van a descontar del salario cada vez que se haga una asamblea”, detalló Tort.
Más grave aún es la restricción de lugar: “Las asambleas generalmente se hacían en los mismos establecimientos, pero ahora va a haber que pedir autorización al dueño del establecimiento. ¿Y qué piensan que va a hacer el dueño? Y fuera del horario de trabajo y afuera del establecimiento también”.
Para el abogado, esto representa un ataque directo a la capacidad de organización: “Es muy difícil que después el trabajador pueda organizarse porque tiene que volver a su casa, tiene familia, tiene otras actividades. Pensar que en ese horario de trabajo tenemos que trabajar igual para que nos paguen y después ver si nos podemos organizar, eso es romper directamente con la lucha de los trabajadores”.
Otro punto crítico es la extensión del período de prueba de tres a ocho meses. “Tenés casi un año para probar si tu empleado anda o no anda, y pasado ese año no tenés ninguna multa, no tenés la necesidad de aportar a la jubilación. Por lo tanto, la rotación de los empleados puede ser anualmente sin ningún problema, y de esa manera estás desfinanciando el ANSES”, explicó Tort.
Con ironía mordaz, Tort señaló una de las contradicciones más evidentes de la reforma: “Se habla de modernización, pero quedan explícitamente fuera los empleados de Uber, de Rappi, de Didi. O sea, hablamos de modernización pero automáticamente los dejamos sin beneficio a la misma gente que hoy está pidiendo que se los reconozca como trabajadores”.
El especialista también cuestionó la posibilidad de pagar salarios mediante billeteras virtuales: “Permiten el pago a través de Mercado Pago, por ejemplo. Pensemos el negociado que es esto. ¿Cuánto se cobra por el uso de una billetera virtual? Porque nada es gratis. Se va a destinar dinero a empresarios que tienen estas plataformas”.
La eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos fue otro punto de crítica. “Si no había un acuerdo nuevo, continuaba con el acuerdo anterior. Por eso tenemos convenios colectivos tan viejos, de hace 20, 30, 40 años. Hay actividades que necesitan actualización, sí, pero no de esta manera”, argumentó.
Quizás la crítica más dura de Tort fue para la central obrera. “Es vergonzoso lo que está haciendo la CGT. A Cristina Kirchner, sin que toque nada, le han hecho un montón de paros generales. Y acá nos están llevando por delante y nadie mueve un pelo. Es increíble”, disparó el abogado.
Y agregó: “Todavía no les han tocado la caja, presumo que será por eso. Pero deberían haber puesto el grito en el cielo. Hoy debería haber un comunicado de la CGT diciendo que esto es un atropello que no lo van a consentir. ¿Por qué no estamos organizando un paro general?”.
Tort rescató el trabajo de algunos sindicatos específicos: “El gremio de los bancarios, el gremio de los aceiteros han hecho un muy buen laburo sindical para lograr que los salarios escalen. Son gremios que han logrado bases salariales altas. Esos son los que trabajan bien porque cuidan a sus afiliados. Pero hay otros gremios que han esperado a ver qué surgía, y hay muchos que todavía no se han pronunciado en contra de esto”.
Tort también advirtió sobre contenidos ajenos a lo laboral en el proyecto: “Dentro de la misma reforma laboral han metido una reforma tributaria. En los últimos artículos hablan de reformas impositivas, quitar gravámenes a las vaquillonas, restar gravámenes y porcentajes a la ley que impuesta las ganancias. Está dentro del mismo articulado”.
Como si las modificaciones anteriores fueran pocas, la reforma también limita el ajuste de indemnizaciones por inflación. “Nos establecen el tope de inflación y un 3% anual. Resulta que la inflación ahora es creíble cuando dice el INDEC que hay un 2,3%, y todos sabemos que vamos al súper y no es así. La carne subió un 20% la semana pasada nomás”, denunció Tort.
“Si usted gana un juicio laboral mañana, el tope de ajuste es la tasa de inflación más un 3% anual. ¿Y qué hacemos con eso? Si la inflación es la que dice el INDEC, que todos sabemos que no es cierta. Entonces, no solo atropellan en cuanto a quién tendría que abonar esa indemnización, sino en cuanto a los intereses que va a devengar a lo largo de la tramitación del proceso”, explicó.
Respecto al argumento oficial de terminar con la “industria del juicio”, Tort fue categórico: “No hay industria del juicio, y les puedo garantizar que esta reforma laboral va a generar mayores planteos judiciales y mayores pedidos de inconstitucionalidad, porque atropella los derechos laborales consagrados en la Constitución Nacional y en tratados internacionales y en acordadas de la Organización Internacional del Trabajo, a las cuales la Nación adhirió en su momento”.
El abogado concluyó su análisis con un llamado urgente a la acción: “Espero que las organizaciones gremiales y sindicales presten atención a lo que está pasando en las bases, que la gente la está pasando muy mal. Y veamos que esto no le va a dar ninguna solución, sino todo lo contrario”.
Para Pablo Tort, la reforma laboral no es una modernización sino un retroceso histórico que beneficia exclusivamente a grandes empresarios mientras destruye conquistas obreras de más de un siglo. Su veredicto es lapidario: “Esta reforma no debería salir. Es así, lisa y llanamente una quita de derechos”.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *