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El PRO salteño se normalizó bajo la sombra de Sáenz

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“El presidente de la asamblea es funcionario de Sáenz, el vicepresidente es funcionario de Sáenz; las decisiones de cualquier alianza están en manos de ellos.”

El PRO de Salta realizó este domingo sus elecciones internas, las primeras en nueve años, luego de que la justicia electoral intimara al partido a normalizar sus autoridades bajo riesgo de perder su personería. La lista Unión Republicana se impuso con el 72% de los votos frente al 27,33% obtenido por Lista Unidad, encabezada por el economista Rolando Carrizo.

Carrizo reconoció la derrota pero cuestionó las condiciones en que se desarrolló el proceso. Señaló que la lista ganadora contó con la participación activa de funcionarios del gobierno provincial: el candidato a vicepresidente de la asamblea es secretario de Planificación del Ministerio de la Producción del gobernador Gustavo Sáenz, y otros cuatro integrantes de la lista también provienen del gabinete provincial.

“Uno de ellos estuvo parado en la mesa de Capital desde las ocho de la mañana hasta las 18 horas, como tomando lista de quiénes iban a votar”, describió Carrizo. A pesar de criticar la estrategia opositora, aclaró que no cuestiona el resultado: “Lo felicité apenas terminó el escrutinio, porque Cocó Varela es una excelente dirigente”.

La gran diferencia se definió en el interior, especialmente en Tartagal, donde la secretaria de Gobierno provincial Oriana Névora y el recientemente electo asambleísta Gonzalo Villalba realizaron una intensa campaña territorial. Carrizo había solicitado la habilitación de mesas en Orán y Chicoana, pedido que la junta electoral rechazó recién el jueves o viernes previos a la elección, tras casi dos semanas de insistencia.

La participación fue llamativamente baja: apenas un 8% del padrón de afiliados se presentó a votar, en parte influida por la coincidencia con el Día del Padre. Carrizo reconoció que afiliados de Orán que habían prometido su voto debían trasladarse cuatro horas de ida y vuelta hasta Tartagal, la única mesa habilitada en el norte provincial. “Yo personalmente, si hubiera estado allá, creo que no hubiera ido”, admitió.

Pese a la derrota, Carrizo anticipó que acompañará a las nuevas autoridades. Sin embargo, dejó abierta una lectura política inquietante de cara a 2027: con el presidente y el vicepresidente de la asamblea siendo funcionarios de Sáenz, las decisiones sobre futuras alianzas electorales del PRO salteño quedarían, en los hechos, en manos del gobierno provincial. “Es una apreciación personal”, aclaró, sin disimular la preocupación.

 




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