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El modelo destruye empleo mientras promete crearlo

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“La minería no siempre es opción para cualquier persona, y aunque lo fuera, la cantidad de puestos que genera no llega a compensar lo que se pierde en los sectores productivos”. Soledad Linares, contadora / CEPA.

Salta perdió 8.013 puestos de trabajo registrado entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, según datos del INDEC analizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Así lo confirmó la contadora pública y especialista en finanzas corporativas Soledad Linares, quien además alertó que en el mismo período desaparecieron 313 empleadores —es decir, empresas o comercios que cerraron sus puertas.
El sector más golpeado en la provincia es la construcción, que concentra más del 60 % de los empleos perdidos. Le siguen el comercio y la gastronomía —57 locales gastronómicos cerrados—, rubros que históricamente sostienen la economía cotidiana de las familias salteñas. “El comercio y el turismo son recontra fuertes en Salta y son los tres sectores más afectados”, señaló Linares.
Frente al argumento oficial de que el despegue minero compensará la destrucción de empleo en otros sectores, la economista fue categórica: “los proyectos extractivos requieren perfiles muy específicos, capacitación diferenciada y disponibilidad para desplazarse, condiciones que gran parte de los trabajadores desocupados no puede cumplir. La cantidad de puestos que se generan en minería sigue sin llegar a compensar. Es un desafío muy grande”, advirtió.

Linares también analizó el impacto en el consumo: las familias que pierden ingresos recortan primero los gastos no esenciales —gastronomía, indumentaria, entretenimiento— y luego buscan precios en importados en lugar de comprar a productores locales. Ese doble efecto —menor ingreso más sustitución de consumo doméstico por importaciones— es, según la economista, una de las principales razones del cierre de comercios.
La parálisis de la obra pública opera como acelerador de la crisis. La construcción tiene un efecto multiplicador que moviliza corralones, transporte, servicios profesionales y gastronomía. Sin inversión del Estado —nacional, provincial ni municipal— ese encadenamiento productivo se corta. “Los empleos perdidos en construcción representan más del 50 % del total de empleos perdidos en Salta”, precisó Linares.
Quienes quedan fuera del empleo formal no migran a la minería: se vuelcan a la economía informal, a changas, plataformas de reparto o remises. Una salida de supervivencia, no de desarrollo. Mientras el Gobierno nacional insiste en que la reforma laboral generará empleo, los números muestran exactamente lo contrario: desde que comenzó la gestión, Salta perdió trabajo, empleadores y consumo al mismo tiempo.




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