La clínica cuenta con 32 trabajadores, de los cuales 11 son mujeres y hombres trans con quienes se busca generar empatía para con les pacientes.
“No todos los lugares de salud están capacitados o familiarizados con la comunidad trans. Muchas veces, les pacientes se sienten discriminadas o tienen miedo a un maltrato”, cuenta Erika González, encargada del área médica.
“Entender desde pares (…) rompe los paradigmas de otros espacios en donde se sienten violentadas, excluidas y discriminadas”, explica Oyuki Martínez, asesora del centro de salud y activista trans, de 43 años.
Con dos médicos generales y cuatro especialistas la Clínica no ofrece cirugías, pero de ser necesario puede emitir autorizaciones para que los pacientes sean atendidos en otros hospitales públicos.
En seis semanas de funcionamiento ha recibido a unas 200 personas, que en su mayoría buscan atención psicológica para iniciar tratamientos hormonales y cambiar de sexo.
Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la esperanza de vida de una persona trans en México es de apenas 35 años, frente a 77 de toda la población. No son solo los “problemas de salud, sino la violencia”, afirma González.
Por número de víctimas, México es el segundo país más letal para los transexuales después de Brasil, según las O.N.G. Letra S y Transgender Europe. Durante el primer semestre del 2021 se registraron 33 transfemicidio de los 43 casos de todo 2020.





