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Sexo a cambio de agua

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Sex for water [sexo a cambio de agua] en cualquier buscador pornografico en internet es común, ahora si estás en Haití o Kenia y siendo mujer donde contar con un grifo en casa es un lujo que muy pocos pueden permitirse, estas palabras son sinónimos de abuso.

Sextorsión, extorsión de sexo como soborno para obtener servicios de agua, aún se desconoce, ya que las víctimas tienden a guardar silencio por miedo a ser estigmatizadas o incluso ser acusadas de adulterio. Pero diversas expertas alertan de la importancia de ahondar en cómo la corrupción afecta de manera distinta a hombres y mujeres.

La sextorsión no se reconoce, ni siquiera en la convención internacional de 2003 sobre corrupción, ni es objeto de monitorización por parte de organismos internacionales. Ningún país recopila estadísticas oficiales en mérito. El informe Mujeres y corrupción en el sector del agua: teorías y experiencias desde Johannesburgo y Bogotá, publicado a finales de 2017 por el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI) y presentado durante la última Semana Mundial del Agua, intenta arrojar algo de luz sobre el fenómeno.

En los países menos desarrollados, las mujeres son las principales responsables de garantizar el acceso al agua de la familia. Si no llega al hogar a través de tuberías, tienen que andar kilómetros hasta la fuente más cercana. Sobre ellas recaen también muchas otras tareas que necesitan agua, como limpiar, cocinar, cultivar. Esta presión las expone a prácticas de corrupción que van del pago de un soborno en dinero hasta la obligación a mantener relaciones sexuales. “Esta situación genera distintas expectativas y presiones en los hombres y en las mujeres y la sextorsión es el ejemplo más claro”, explica en Estocolmo Jenny Grönwall, experta de SIWI y una de las autoras del estudio.

Si no dispongo de dinero para sobornar a un trabajador del servicio de agua, abusará de mí sexualmente porque es lo único de valor que puedo ofrecerle. “La oportunidad de utilizar el propio atractivo sexual con el personal masculino del servicio de agua podría verse como un privilegio de las mujeres”, escriben las autoras del informe. “Pero no hay que equivocarse: en la sextorsión, el abuso sexual es una expresión de poder y una de las maneras en las que se hace mal uso de la autoridad para fines personales. Cuando las encuestadas dicen que flirtean con los funcionarios como una herramienta para convencerles de que no les corten el acceso al agua, hay un claro desequilibrio entre los dos, La participación de las mujeres en la sextorsión está motivada con la necesidad de asegurarse un bien básico”.

Varias mujeres encuestadas en las capitales de Sudáfrica y de Colombia revelan haber sido objeto de violencia y amenazas por parte de trabajadores del sector del agua y también de conocer casos en los que se emplea el sexo para obtener servicios. Ninguna, sin embargo, admite haber participado en este tipo de intercambios. “Puede que las víctimas se resisten a hablar por miedo al estigma y por la escasa protección de sus derechos. Quizás por eso se refieren siempre a terceras personas”, sostiene Grönwall. “Esto dificulta la recolección de datos. Además, la estricta aplicación de las normas anticorrupción en algunos países podría convertir a estas mujeres en cómplices del delito por haber consentido el pago de un soborno”.

El sexo se emplea para otorgar licencias a suministradores informales, para autorizar la conexión de un hogar a la red, para falsificar la lectura del agua utilizada y reducir la factura. Las autoras leen entre las líneas de los testimonios recogido en terreno el sentimiento de impotencia de las mujeres frente a una autoridad de la que se dependen para satisfacer una necesidad básica como el suministro de agua. “Estamos afectadas por la corrupción no porque somos más débiles, sino por ser más vulnerables que los hombres”, cuenta una de las entrevistadas para el estudio en Johannesburgo. La situación no varía mucho de un continente a otro. “Para darles un poco de agua, el fontanero, perdona por decirlo así de claro, se folló a todas aquellas mujeres”, revela una encuestada en Bogotá.

La sextorsión afecta también a otros países de África Subsahariana, como demuestra este vídeo desde Kenia, realizado por la Red de la Sociedad Civil Africana para Agua y Saneamiento:

 




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