El referente del Instituto de Periferias, Ignacio “Nacho” Palarik, presentó un informe nacional que expone el drama del hambre bajo el gobierno de Javier Milei y lanzó la frase que resume el fenómeno: “Acá nadie es pobre porque quiere, sino porque el Estado te obliga”.
Un informe con datos alarmantes
El relevamiento, realizado en 15 provincias sobre más de 5.000 casos durante el mes de agosto, arrojó cifras que Palarik calificó de “trágicas”. El 42% de las personas consultadas —es decir, cuatro de cada diez— pasó al menos un día entero sin comer nada. El 53% de los hogares de barrios populares se quedó sin alimentos en algún momento del mes. Y el 67% manifestó haber comido menos de lo que consideraba necesario.
“Es durísimo, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en Argentina, un país productor de alimentos que debería poder alimentar a más de 300 millones de personas”, remarcó el dirigente.
“El derrame va de abajo hacia arriba”
Palarik cuestionó con dureza el rumbo económico del Gobierno nacional. Apuntó contra la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central aprobada en el Senado y contra los recortes en ANSES, y sostuvo que la teoría del derrame funciona, en la práctica, al revés: “Me parece que es más lo que derrama desde los sectores populares, de los de abajo, para hacia los de arriba“.
Según explicó, el endeudamiento familiar ya no responde a consumos como cambiar un auto o comprar electrodomésticos, sino a una necesidad básica: el 60% de las personas se endeuda directamente para comprar comida.
La frase que resume el informe
Consultado sobre si “el pobre es pobre porque quiere”, Palarik fue tajante y dejó la definición más fuerte de la entrevista:
“No, no, no, para nada. El pobre es pobre porque no le queda otra (…) Acá nadie es pobre porque quiere, sino porque el Estado te obliga.”
El dirigente enumeró la cadena de pérdidas que atraviesan las familias: pensiones por discapacidad auditadas y retiradas “a dedo”, subsidios al transporte eliminados, medicamentos oncológicos que antes entregaba el Estado y hoy no, y una informalidad laboral creciente que obliga a sostener “tres, cuatro y hasta cinco changas” en simultáneo.
Comedores desbordados y solidaridad vecinal
Palarik describió una situación de “emergencia alimentaria” en los comedores y merenderos de los barrios, con mercadería del Estado nacional “juntando polvo en los galpones”, mientras la demanda crece sin asistencia oficial. “No hay ningún tipo de asistencia por parte de ningún nivel de gobierno, ni provincial, ni municipal, mucho menos el nacional”, denunció. Según su relato, son los propios vecinos —con la olla popular, la donación del carnicero o el verdulero del barrio— quienes sostienen hoy la ayuda alimentaria.
La política vuelve a la mesa
Pese al panorama, el referente del Instituto de Periferias identificó un dato que, dijo, le genera “cierto aliento”: la política vuelve a discutirse en las mesas familiares, en el almacén del barrio y en la parada del colectivo. “La gente comienza a tomar nota de que lo que vos votás tiene consecuencias”, señaló, en referencia a que un alto porcentaje de los barrios populares salteños votó en 2023 la misma línea política que hoy critican.
Consultado sobre el horizonte 2027, Palarik fue contundente: la política económica de Milei “nos está llevando al abismo, literalmente”.






