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En la Antártida Argentina está el volcán que “escupe” oro  

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Cada año, un volcán de la Antártida libera al aire el equivalente a más de dos millones de dólares en diminutos cristales de oro. Son unos 80 gramos diarios de partículas microscópicas.

Cuando uno piensa en un volcán activo, lo normal es imaginar ríos de lava, columnas de ceniza y erupciones como la que sepultó Pompeya bajo el Vesubio, las del Etna en Sicilia, lo que cuesta mucho más imaginar es uno que, además de escupir roca fundida y gases, lance diminutos cristales de oro puro a la atmósfera. Y, sin embargo, existe y está en la Antártida.

Es el volcán activo más austral del planeta y el único (con registro científico) que expulsa diminutos cristales de oro puro al aire. Sí, oro. El mismo que se pesa en gramos y se cotiza en bolsa.

El volcán se llama Erebus y se levanta en la isla de Ross, a unos 1.350 kilómetros del Polo Sur geográfico. Con sus 3.794 metros de altura es también el volcán más alto de la Antártida. Lo avistó –al parecer, en plena erupción– el capitán Sir James Clark Ross en 1841 y, desde entonces, no ha dejado de darle dolores de cabeza a los vulcanólogos.

Y es que en el fondo de su cráter burbujea un lago de lava permanente que permanece activo, al menos, desde 1972. Se trata de uno de los escasos lagos de lava persistentes que existen en la Tierra, un fenómeno que solo se observa en un reducido grupo de volcanes. Pero lo más extraordinario del Erebus no está en la lava. De su cráter emerge, día tras día, una columna de gases que esconde un secreto brillante, viajan diminutos cristales de oro elemental, un fenómeno que no se ha observado en ningún otro volcán del planeta.

Un estudio publicado en 1991 en Geophysical Research Letters estimó que el Erebus expulsa unos 80 gramos diarios de partículas microscópicas de oro. Al precio actual del metal, esa cantidad rondaría los 6.000 dólares al día, una equivalencia que IFLScience utilizó recientemente para poner el fenómeno en perspectiva.

Los investigadores creen que el proceso comienza en el propio magma. Cuando asciende desde las profundidades de la Tierra arrastra una mezcla de elementos como cobre, plata, mercurio, arsénico, azufre y oro. Parte de esos elementos puede combinarse para formar compuestos volátiles que viajan con los gases volcánicos. Lo que hace diferente al Erebus es lo que ocurre después: por algún motivo que aún no se comprende del todo, ese oro aparece en forma de cristales puros, un fenómeno que sigue siendo único entre los volcanes conocidos.

Una de las hipótesis plantea que el oro, transportado por compuestos ricos en cloro presentes en los gases volcánicos, se cristaliza a medida que estos se enfrían tras salir del cráter.

Pero además el Erebus guarda otra sorpresa. Con el paso del tiempo, sus gases calientes han ido esculpiendo una red de cuevas de hielo fumarólicas. Según recoge IFLScience, en 2013 se documentó allí lo que se considera el primer registro de una comunidad de hongos –61 especies– instalada en un ecosistema volcánico antártico, oscuro y pobre en nutrientes, curiosamente, esos hongos necesitan lípidos para crecer, algo asociado a la piel animal, lo que llevó a los investigadores a plantear que probablemente se trate de contaminación humana, quizá arrastrada por las expediciones científicas que visitan la zona desde la llamada “Era Heroica” de la exploración antártica. La cueva Warren, una de las más frecuentadas, está a apenas 300 metros del borde del cráter.

Por ahora, contemplar el Erebus con tus propios ojos sigue siendo un privilegio reservado a muy pocos. Hace falta viajar hasta la Antártida y, con suerte, observarlo desde un crucero o desde una expedición científica.

F: https://www.dw.com/es/hay-un-volc%C3%A1n-en-la-ant%C3%A1rtida-que-escupe-cristales-de-oro-a-la-atm%C3%B3sfera/a-77967207




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