El lic. en Relaciones Internacionales Eduardo Batule analizó la escalada bélica en el Estrecho de Ormuz y el impacto político de la bandera de Malvinas exhibida por la Selección tras vencer a Inglaterra. “Pone de alguna manera el apriete al Gobierno de Milei, porque tiene que salir ahora en materia de política exterior a ver cómo continúa esta situación”.
La bandera de Malvinas desplegada tras la victoria de la Selección ante Inglaterra, en medio de un acuerdo bilateral que buscaba evitar gestos provocadores. Para Batule, el gesto —ajeno a la conducción de AFA, según remarcó citando declaraciones previas de Lionel Scaloni— reinstaló el reclamo en la agenda pública y expuso al Gobierno: “Pone de alguna manera el apriete al Gobierno de Milei, porque tiene que salir ahora en materia de política exterior a ver cómo continúa esta situación“, afirmó.
El analista sostuvo que la vía diplomática sigue siendo la única opción sobre la mesa, aunque con final abierto: “La posición de Gran Bretaña sigue siendo tajante”, advirtió, y agregó que Naciones Unidas continúa siendo “el único espacio donde se puede llegar a acordar algo por las islas”. Batule consideró además que la Argentina conserva un respaldo internacional relevante, aunque insuficiente todavía para forzar una negociación: “Hay bastante apoyo, pero no alcanza todavía para que Gran Bretaña se siente a negociar como tiene que ser, como lo dicen las resoluciones de Naciones Unidas“.
El especialista subrayó que el reclamo por Malvinas “es algo necesario para todos los argentinos, más allá de las diferencias políticas y de la gestión actual que esté gobernando”.
Con el Estrecho de Ormuz nuevamente en el centro de la escena internacional y la reciente exhibición de una bandera de Malvinas en pleno Mundial, Eduardo Batule desentraña dos frentes que, aunque distantes en el mapa, terminan golpeando de lleno en la economía y la política argentinas.
Se explica que la disputa entre Estados Unidos, Irán e Israel combina una dimensión política y otra económica. En lo político, recordó que el 17 de junio se había firmado un memorándum de acuerdo con Pakistán como mediador, luego de una escalada que —según detalló— se arrastra desde el 28 de febrero entre los tres actores de mayor peso en Medio Oriente. El reciente asesinato del líder religioso iraní y el funeral, funcionaron como una reafirmación política del régimen: “Nosotros seguimos bancando a nuestro líder, no nos van a cambiar la forma de gobierno que tenemos“, describió Batule sobre el mensaje que buscó dar Teherán.
En el plano económico, “Tiene una implicación no solo en la región, sino también en los demás países, y justamente repercute en territorios como el nuestro”, Batule fue cauto: “Yo creo que los ataques van a seguir sucediendo, por lo menos tenemos para dos semanas más de julio, y pienso que a principios de agosto ya deberían sentarse nuevamente a pactar“.






