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“Hay chicos a 15 minutos del centro que no desayunan”

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“Hay concejales que quieren vallar la glorieta y a 15 minutos del centro tenemos chicos que ni siquiera desayunan.”Marco Eguizábal, referente del Movimiento Scout en el asentamiento San Javier, tiene voz joven pero diagnóstico de veterano. Referente del Movimiento que trabaja hace tres años en el asentamiento San Javier —uno de los sectores más vulnerables de la ciudad de Salta—, nos dice que los grandes medios suelen ignorar: la infancia que crece entre escombros, humo de cobre quemado e incertidumbre.
“San Javier para mí es el asentamiento”, en donde gran parte de las que vivne alli son mujeres víctimas de violencia de género que no tenían adónde ir. Hoy, el 80% de los hogares del asentamiento están a cargo de ellas, en familias monomarentales que sobreviven rebuscando cobre y materiales en el basural. “La madre se va a trabajar al asentamiento, saca escombros, saca cobre, lo quema y lo vende. Y deja a los chicos en casa. Una nena de 8 años cuidando a su hermana de 6 porque la mamá se fue a laburar”, describió Eguizábal con la crudeza de quien lo vio con sus propios ojos.
Cuando el Movimiento Scout llegó a San Javier, la deserción escolar en el barrio rondaba el 60%. Chicos de 6 y 8 años que debían estar en segundo o tercer grado no pisaban las aulas porque sus madres necesitaban que se quedaran en casa o que salieran a buscar sustento. Tres años después, ese número bajó al 10%, gracias a un trabajo conjunto con el Ministerio de Educación, la escuela del barrio y la directora del establecimiento.
La estrategia del Scout no fue asistencial sino de compromiso sostenido. “La diferencia entre una organización que ayuda y una que se compromete es perdurar en el tiempo. El compromiso busca el progreso”, explicó Eguizábal. Dos sábados al mes sacan a los chicos del asentamiento y los llevan a la Casona de la Paz, a diez cuadras, donde reciben desayuno, actividades recreativas y contención psicológica a cargo de estudiantes voluntarios de la Universidad Católica de Salta, la Universidad del Siglo XXI y la Universidad Nacional de Salta.
Los restantes sábados del mes, el centro de contención —que Eguizábal se niega a llamar merendero— da de comer a 350 familias. “No vamos a jugar a la política de los merenderos, en donde cuando necesitan algo tenemos que agachar la cabeza. Nosotros venimos a cumplir lo que el Estado tiene que estar haciendo y no lo hace”, señaló con firmeza.
Cada grupo scout diseña su propio pañuelo. Los jóvenes de San Javier eligieron el negro con cintas turquesas. No fue al azar. Los propios chicos de las ramas mayores —de 17 y 22 años— decidieron que el negro representaría todo lo que la sociedad les carga encima: la oscuridad, el gueto, el estigma de vivir en el basural. Y el turquesa, la esperanza y la fortaleza que el movimiento les devolvió. En el reverso del pañuelo están bordadas las letras V y F: Voluntad y Fortaleza.
“Ellos al ponerse el pañuelo dicen: ustedes llegaron para quedarse”, contó Eguizábal, emocionado. Y ahí radica, según él, la clave de todo: la diferencia entre la caridad de ocasión —la que llega el Día del Niño y después desaparece— y el vínculo que transforma vidas.
El movimiento tiene un sueño concreto: llevar a 60 chicos del asentamiento San Javier a San Juan, donde funciona una planta recicladora que surgió, precisamente, de un asentamiento similar. El mensaje que quieren transmitirles es tan sencillo como poderoso: que no importa el contexto donde naciste, que sí se puede progresar, que no tenés que vivir 50 años en una caja de chapa que se inunda con la lluvia.
El viaje cuesta 10 millones de pesos. Ya consiguieron 3. Para juntar el resto, este viernes 1 de mayo realizan una locreada solidaria en el barrio El Tribuno, calle Las Arenas 2527, Zona Sur. El plato tiene un valor de $8.000 y pueden encargarse anticipadamente al 387-420-7921 o al 387-412-6157. También se puede colaborar con transferencias al alias SanJavier26 (sin puntos), a nombre de Ignacio Rubén López, coordinador de la unidad educativa.
“Con dos mil pesos, con cinco mil pesos, todo suma”, dijo Eguizábal. Y cerró con una reflexión que debería quedar grabada en la agenda pública de Salta: “Estamos en un mundo donde nos peleamos entre Kicillof, Milei y Cristina, y hay chicos a la vuelta de tu esquina que calientan agua en leña y toman un mate cocido porque no hay qué comer. Esos son los problemas de los que no se habla.” El Movimiento Scout en San Javier sí habla. Y actúa.




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