Si sabés que podés matar, manejar alcoholizado es un acto violento que la ley debe tratar como homicidio simple.
Raúl Córdoba, referente de familiares de víctimas viales y una de las voces más firmes en la concientización sobre seguridad en el tránsito, volvió a plantear el endurecimiento de las penas y el cambio de mirada social frente a las muertes por siniestros viales.
“Esto se puede evitar”, repite como una premisa que atraviesa toda su lucha. Córdoba habla desde el dolor personal, pero también desde la experiencia de acompañar a otras familias atravesadas por tragedias similares. Su mensaje es claro: no se trata de accidentes inevitables, sino de conductas que pueden prevenirse.
En ese sentido, cuestionó la tipificación legal actual. Para Córdoba, conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas no debería encuadrarse como un hecho culposo. “Vos ya sabés lo que puede pasar. Tenés un arma en las manos. Eso es un acto violento”, sostuvo, al tiempo que planteó la necesidad de reformar el Código Penal para que estos casos sean considerados homicidio simple.
Respecto a recientes condenas judiciales por siniestros viales, el referente evitó centrarse únicamente en los años de prisión. “Ninguna sentencia te devuelve a un hijo”, reflexionó. Sin embargo, destacó la importancia de que los hechos lleguen a juicio oral: “Por lo menos la sociedad sabe quién fue responsable. Eso también es parte de la justicia”.
Córdoba también puso el foco en la falta de políticas de prevención. Señaló la escasa señalización, la débil comunicación de los controles viales y la ausencia de campañas sostenidas. “El Estado tiene la obligación de recordarnos constantemente las normas. A mayor prevención, menor sanción”, afirmó.
Además, propuso medidas concretas para reducir riesgos, como mejorar el transporte público nocturno, generar incentivos para no usar vehículos particulares en eventos sociales y promover acuerdos con sectores privados para garantizar traslados seguros.
“El gran dilema es qué hacemos después de la tragedia”, planteó. Para Córdoba, la respuesta no puede limitarse a una condena judicial. “Esto tiene que dejar un mensaje. Si no cambiamos la conducta, vamos a seguir sumando estrellas en las calles”, advirtió, en referencia a los símbolos que recuerdan a las víctimas fatales.
Con un llamado constante a la responsabilidad individual y colectiva, su mensaje final resume el eje de su lucha: “Alguien te espera en casa. Y hay familias que ya no volvieron a ser las mismas”.





