Natalio Iglesias, dirigente radical y excandidato a senador nacional, disparó sin filtro contra la ley de lemas impulsada por el oficialismo salteño, la eliminación de las PASO y el financiamiento privado de los partidos políticos: “Cambian las reglas de juego porque quieren perpetuarse en el poder”.
Con la franqueza que lo caracteriza y desde su doble condición de dirigente político y productor agropecuario, Natalio Iglesias fue contundente al referirse a la ley de lemas que el gobierno peronista provincial impulsa con mayoría legislativa propia. “Es una ley nefasta”, sentenció, y recordó que ya fue aplicada bajo los gobiernos de Roberto y Juan Carlos Romero antes de ser abandonada por considerarse perjudicial para la democracia. “Es una ley que hace que el votante vote a la lista y no al candidato”, explicó. “Un buen candidato puede quedar afuera simplemente porque su sublema cosechó menos votos que los otros, aunque él sea el más idóneo.”
El dirigente radical señaló que la aprobación de esta norma es posible porque “el Congreso provincial funciona como una escribanía”: el oficialismo controla cerca del 80 o 85 por ciento de las bancas. “Eso es malo para la democracia”, advirtió. “Se necesita una oposición seria que dé discusión en el Congreso para lograr las leyes y los recursos que realmente necesitan los municipios.”
Uno de los momentos más álgidos de la entrevista llegó cuando Iglesias habló sin eufemismos sobre la compra de votos en el interior provincial. “En Salta se compra el voto, en cinco mil, en diez mil, en veinte mil pesos”, afirmó. “Para ganar en Rosario de la Frontera, por ejemplo, necesitás entre doscientos y trescientos mil dólares. Los que los ponen, ganan. Y después roban, porque no tienen otra manera de recuperar esa inversión.” Sus palabras dibujaron un cuadro descarnado de la política en el interior salteño, donde la competencia electoral se dirime, en muchos casos, con la billetera.
Iglesias también cruzó la propuesta del gobierno nacional de eliminar las PASO. A su criterio, ese sistema garantizaba la participación de partidos minoritarios que no cuentan con estructura ni presupuesto para competir en una interna cerrada. “La PASO venía a suplir eso: podías presentarte si cumplías el cupo mínimo, y era la ciudadanía entera —no solo los afiliados— quien decidía quiénes serían los candidatos”, explicó.
En cuanto al financiamiento privado de los partidos que propone el Ejecutivo nacional, el dirigente fue lapidario: “Si lo financian los privados, los partidos se convierten en una escribanía de quien ponga más plata. Hoy en Salta, el noventa por ciento de la política la financia la provincia o los municipios. El que es intendente financia su campaña con fondos públicos. Hay que discutir esto en profundidad.”
Sobre el estado interno de la Unión Cívica Radical, Iglesias llamó a convocar urgente a internas partidarias para renovar autoridades, cuyos mandatos ya vencieron. “El partido radical necesita un cambio”, dijo con firmeza. Criticó a la conducción actual —mencionó puntualmente a Soledad Farfán y Miguel Nani— y abogó por una UCR “con un pensamiento mucho más democrático y abierto, hacia adentro y hacia afuera“.
Consultado sobre una posible alianza con el mileísmo o con el PRO de Macri, Iglesias prefirió la cautela y remitió la decisión a la convención partidaria. “Primero tenemos que solucionar nuestros problemas internos. Después, desde un interior democrático real, decidiremos con quién haremos una buena alianza”, concluyó.





