Edgardo García, representante de las empresas prestatarias del sistema de transporte de Salta, reveló que el Estado provincial les adeuda julio completo y todo agosto. “Nosotros pedimos previsibilidad”, reclamó, mientras el sector busca evitar que la crisis financiera derive en un recorte del servicio.
Las ocho empresas que sostienen la operación del sistema de transporte urbano de Salta atraviesan su momento más crítico en los últimos meses. Con una deuda que ronda el 74% de julio y con agosto directamente impago, sus representantes salieron a explicar públicamente una situación que, aseguran, ya empieza a poner en riesgo la prestación del servicio.
Edgardo García detalló el mecanismo de una deuda que crece mes a mes. “En julio se pagó el día 15 de agosto un 10%, de ahí fue haciendo pago a cuentagotas, al día de hoy se adeuda más o menos un 74% del monto total”, explicó.
Ocho empresas, un sistema al límite
García precisó que son ocho las compañías que sostienen la flota de SAETA, la mayoría con unidades propias que deben renovarse cada año mediante líneas de crédito. El problema, dijo, es que la falta de pago las obliga a salir a buscar financiamiento de urgencia solo para cubrir lo más elemental: el combustible.
“Al no tener la liquidez necesaria, los fondos necesarios, las empresas tienen que obtener nuevas líneas de crédito para poder comprar el combustible, o hacer convenios con estaciones de servicios, con lo cual eso hace que se encarezca un 20% más“, detalló.
Según sus cálculos, sostener todo el sistema de transporte salteño cuesta unos 15.000 millones de pesos mensuales, de los cuales entre 500 y 800 millones por empresa se destinan solo a combustible, un gasto que no admite financiación: se paga de contado.
El sueldo de los choferes, lo único que garantiza SAETA
En medio del ajuste, García remarcó que la empresa estatal solo afronta un ítem: “El sueldo de los choferes lo está pagando SAETA, solo paga SAETA”. Todo lo demás —unidades, mantenimiento, seguros, cubiertas, infraestructura— corre por cuenta de los prestadores privados, que además reconocieron una caída de la demanda cercana al 30%, atribuida al avance de aplicaciones de transporte alternativas y al sistema de “viaje gratis cada dos pasajeros”.
“No es una cuestión política, es financiera y operativa”
Consultado sobre el trasfondo del conflicto, García evitó la lectura política y eligió encuadrar el reclamo en términos estrictamente técnicos: “Esto no es una cuestión política, ni depresión, ni nada por el estilo, es una cuestión meramente financiera y operativa, la que nosotros planteamos ante SAETA”.
La frase resume la estrategia del sector: correrse de cualquier confrontación con el Gobierno provincial y concentrar el reclamo en un solo pedido, la previsibilidad de los pagos. “Lo que nosotros pedimos a la gente de SAETA es previsibilidad. Nosotros queremos saber en qué tiempo y en qué forma nos van a pagar”, insistió.
Descartan un paro, pero advierten sobre el stock
Pese al atraso, García fue categórico al descartar que las empresas evalúen bajar el servicio o ir a un paro de transporte. “El empresario es totalmente contrario a un local o a un paro del transporte. El que piense eso no lo piensa desde el punto de vista empresario”, afirmó, y graficó la situación con una metáfora comercial: “Si yo digo, mira, me falta café, pero voy a cerrar tres días para recuperar la plata del café, es más lo que vas a perder que lo que vas a ganar”.
Sin embargo, admitió que el desgaste ya se nota puertas adentro: “Nos estamos quedando sin stock de repuesto, estamos quedando sin combustible. Entonces, estos inconvenientes vamos a tener imponderables dentro de lo que es el sistema“.
Sobre la posibilidad de reducir el servicio nocturno —una medida que ya se había barajado en el pasado por ser deficitaria— García explicó que la decisión no depende de las empresas sino de SAETA, que es quien planifica el cronograma y la cantidad de unidades en circulación.
Sobre el vínculo con Claudio Morel, titular de SAETA, dijo que el diálogo se mantiene “de forma ordinaria o tradicional” y a través de notas formales, pero remarcó que desde el organismo aseguran estar gestionando la liquidación de los fondos adeudados.
García, insiste en que la salida no pasa por confrontar sino por ordenar los pagos antes de que la crisis financiera termine afectando la prestación del servicio a miles de salteños.






