La ex concejal Carolina Am advirtió que la morosidad se cuadruplicó en dos años y alcanza a 20 millones de argentinos. Cuestionó la falta de regulación en las tasas de interés y reclamó más educación financiera para los sectores más vulnerables.
Carolina Am, impulsora de la educación financiera desde hace varios años, trazó un panorama alarmante sobre el nivel de endeudamiento de las familias argentinas y cuestionó la ausencia de límites legales a las tasas de interés que cobran bancos, billeteras virtuales y casas de electrodomésticos.
Una morosidad que se cuadruplicó
Am situó el problema en cifras concretas: en los últimos dos años la morosidad se cuadruplicó en el país y hoy afecta a más de 20 millones de personas, la mitad de la población. Según explicó, un 40% de los hogares tiene algún tipo de deuda familiar y un 17% ya se encuentra en situación de morosidad, es decir, con cuotas impagas desde hace más de 90 días.
La excejal detalló que las instituciones no financieras que venden electrodomésticos y artículos para el hogar son las que muestran mayor nivel de mora, seguidas por las financieras de autos y, en último lugar, los bancos. Advirtió que buena parte de esas deudas no responde a consumos superfluos, sino a la necesidad de cubrir gastos cotidianos: alimentos, tarifas de luz y gas, medicamentos y celular.
Tasas “usureras” y responsabilidad del Estado
Consultada sobre la magnitud de las tasas de interés vigentes, Am fue contundente: calculó que los préstamos bancarios llegan a cobrar entre 45% y 170% anual, mientras que en las billeteras virtuales el rango trepa del 55% al 260%. Recordó que en el pasado existía un tope legal para lo que cobraban las tarjetas de crédito por el pago mínimo, y que esa regulación fue eliminada.
Frente a las declaraciones del presidente Javier Milei, quien justificó las tasas altas como una forma en que las entidades se cubren del riesgo de no cobrar, Am reclamó un rol activo del Estado: dijo que dar acceso al crédito sin educación financiera “es como tener un mono con navaja” y sostuvo que el Gobierno nacional, conducido por un economista, tiene la responsabilidad de tomar cartas en el asunto.
La frase que mejor resume su postura política llegó al hablar del acceso al crédito como derecho: “Para mí, acceder al crédito es justicia social”, afirmó, y agregó que sin esa posibilidad no existen las mismas oportunidades para emprender o cumplir un proyecto de vida.
“Mamá Financiera” y el trabajo territorial
Am continúa al frente de la fundación Mamá Financiera, con la que recorre distintos puntos de Salta capital y del interior provincial dictando cursos de educación financiera, tanto en barrios vulnerables como en sectores de mayor poder adquisitivo. Según remarcó, la falta de formación en el manejo del dinero atraviesa a todas las clases sociales, aunque golpea con mayor dureza a quienes menos tienen.
También publico un libro Mi Dinero, Mi Libertad, en el que plantea un cambio de mirada sobre el dinero: dejar de asociarlo únicamente con lo material y entenderlo como una herramienta para cumplir metas.
El reclamo: renegociar antes que caer en mora
Am insistió en que quienes atraviesan dificultades para pagar sus cuotas se acerquen a la entidad acreedora antes de dejar de pagar, ya que —afirmó— bancos, financieras y concesionarias suelen ofrecer planes de renegociación de plazos o de tasas para evitar que el cliente entre en mora. Y cerró con un pedido dirigido tanto a los legisladores como a la sociedad: recuperar los topes a las tasas de interés y regular con mayor firmeza a las billeteras virtuales, que hoy —advirtió— facilitan el acceso al crédito “a un solo clic” sin ningún tipo de educación previa.






