“El que te promete el oro y resulta que te entrega deuda. Eso es lo que hace la derecha”. Neccesitas entre dos y tres trabajos para llegar a fin de mes. Ese es el impacto real de la gestión libertaria en los bolsillos .Más de un millón seiscientos mil argentinos tienen hoy una doble o triple jornada laboral. Salen a la calle con dos o tres trabajos, formales e informales, y aun así no llegan a fin de mes.
“Total, igual yo tengo que salir a trabajar. A mí lo que los políticos hacen no me importa”, reproduciendo el razonamiento de millones de trabajadores agobiados, y lo desmonta de inmediato: ese desinterés no es apatía, es una herencia de bronca acumulada. Una herencia que, paradójicamente, les jugó en contra.
El periodista describió un circuito de endeudamiento que se retroalimenta a sí mismo. Primero el banco: la morosidad en créditos bancarios trepó al 13,8%. Las familias piden prestado y no pueden devolver. Para cubrir esa deuda recurren a la tarjeta de crédito, donde la mora ya alcanzó el 11,6%. Y el último eslabón son las billeteras virtuales: el 30% de quienes les piden plata ya está en situación de deuda.
Mientras Manuel Adorni paga refacciones de contado y en dólares, el ciudadano común no tiene efectivo para cancelar un crédito y debe usar la tarjeta para pagar lo que ya debe. Una espiralcircular que tiene nombre “Uróboro Financiero“.
La ironía del discurso libertario no pasó desapercibida para el analista. La promesa de “pagar la casta” terminó siendo una factura que cobró el propio pueblo, “Al final la casta fuiste vos”. La mala economía no es un fenómeno que le ocurre a otros. Le ocurre a quien trabaja tres turnos y, aun así, no llega.






