Con la proximidad a el fin del invierno, el Gobierno de Salta hace su balance anual sobre la situación de calle en la capital provincial. Luz Arévalo, licenciada en Trabajo Social y directora general de Asistencia Crítica, explico sobre la ocupación del hogar de noche, el perfil de quienes lo utilizan y el freno de la crisis económica sobre miles de familias.
El hogar de calle 20 de Febrero 231 tiene capacidad para 75 plazas. Según Arévalo, el promedio diario ronda las 64 y 65 personas, de las cuales entre cuatro y seis son mujeres. En los días de frío extremo, el dispositivo debió activar un anexo, aunque solo en dos oportunidades este año, con picos de ocho personas.
La funcionaria remarcó que la asistencia baja considerablemente los fines de semana —de 64 a 50 personas en promedio— y que en agosto la cifra desciende a entre 40 y 44 personas por noche, una tendencia que se repite cada año.
Inquilinos, desempleados y migrantes: el nuevo mapa de la calle
Arévalo distinguió varios perfiles entre quienes recurren al hogar. Están quienes atraviesan situación de calle crónica, ligada a consumo problemático o salud mental, y quienes fueron excluidos de sus hogares por decisión judicial. Pero también identificó dos fenómenos más recientes y directamente vinculados a la coyuntura económica.
Por un lado, personas con ingresos inestables que hasta hace poco lograban pagar una habitación con baño compartido, pero que no pudieron sostener el ritmo de los aumentos en los alquileres. Por otro, quienes perdieron un empleo formal y no consiguieron reinsertarse en el mercado laboral.
A ese cuadro se suma una población en tránsito: extranjeros —colombianos, venezolanos, bolivianos, chilenos, uruguayos, paraguayos y hasta un caso de República Dominicana— que paran una o dos noches en Salta antes de continuar viaje, muchas veces derivados desde la terminal de ómnibus o las plazas céntricas.
Salud mental, consumo y la falta de contención familiar
Uno de los ejes más sensibles de la entrevista fue el cruce entre consumo problemático y salud mental. Arévalo explicó que muchas familias no saben cómo abordar a un integrante con un diagnóstico de este tipo cuando no está medicado, lo que puede derivar en episodios de agresividad y, en última instancia, en la expulsión de esa persona del hogar familiar.
Desde Asistencia Crítica articulan con el equipo de trabajadoras sociales del hospital Miguel Ragone para garantizar el seguimiento y la medicación de quienes son identificados con estos cuadros, en un intento de sostener la convivencia dentro del propio dispositivo de calle.
Un relevamiento nacional y el cierre del hogar tras el Milagro
La funcionaria confirmó que Salta participó del relevamiento nacional de personas en situación de calle, impulsado en el marco de un proyecto de ley que busca cuantificar el fenómeno en todo el país. El operativo, coordinado con los 60 municipios de la provincia, arrojó un número aproximado de 300 personas en situación de calle en todo el territorio salteño, concentradas mayoritariamente en la Capital.
Sobre el cierre del dispositivo, Arévalo precisó que el hogar de noche funcionará hasta el 4 de septiembre, cuando finaliza el convenio interministerial —entre Salud, Seguridad y Desarrollo Social— que lo sostiene. Ese predio municipal suele reconvertirse luego en centro de apoyo logístico para la peregrinación del Milagro, antes de reabrir como hogar de noche al año siguiente.





