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Un préstamo impago es una deuda que se duplica

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“Cualquier préstamo que vos sacás, si no pagás nada, en un año debés el doble. Y esa bola es la que se nos vino encima a todos nosotros.”

En un panorama económico que golpea con fuerza a los sectores medios y populares, el doctor en Ciencias Económicas Lucas Da Pena Soria advirtió que el endeudamiento familiar ya no es una excepción, sino una estrategia de supervivencia cotidiana. “Las personas están endeudadas con el banco, con la Fintech y ya no saben a quién más pedirle dinero”
Da Pena Soria explicó que el problema central radica en una brecha que no cierra: los bienes y servicios se actualizaron por inflación, pero los salarios no acompañaron ese ajuste. Eso llevó a millones de personas a financiarse con tarjeta de crédito y préstamos personales, generando una deuda que, lejos de aliviarse, se acumula mes a mes.
El economista fue contundente al detallar el impacto del sistema financiero formal sobre los bolsillos de los ciudadanos. Señaló que los préstamos personales bancarios tienen un costo financiero total que ronda el 100% anual —muy por encima de la tasa nominal que publicitan—, lo que significa que una deuda no atendida se duplica en doce meses. “Esa bola es la que se nos vino encima a todos”, afirmó, y agregó que las tasas de incobrabilidad familiar ya superan el 11 y 12%.
En este contexto, Da Pena Soria lanzó una advertencia directa a la población: “Ni se le ocurra ir al usurero a pedir un préstamo. Si el sistema financiero formal te cobra un 100% al año, imagínese lo que cobra un prestamista informal.” El llamado adquiere relevancia en un momento en que el recurso a la usura se ha vuelto, según el propio economista, una práctica que hasta hace poco parecía impensable.
Consultado sobre qué le falta a la economía del gobierno de Javier Milei para que “arranque” de cara a los ciudadanos de a pie, Da Pena Soria identificó dos condiciones fundamentales: la reducción de las tasas de interés y la recuperación de la confianza colectiva. Puntualizó que mientras la inflación proyectada ronda el 30% anual y se espera que baje aún más, resulta insostenible que el costo financiero total se mantenga en el 100%. “Bájenlas, muchachos”, fue su mensaje sin rodeos al sistema bancario.
El especialista reconoció que la economía argentina en términos macroeconómicos muestra crecimiento, pero advirtió que los sectores que lideran esa expansión —minería, energía, campo y turismo— son intensivos en capital, no en empleo. Mientras tanto, el comercio, la construcción y el sector público atraviesan una situación crítica, afectando a la mayoría de la población activa.
Con una explicación pedagógica —usando el ejemplo de las manzanas y los pesos— Da Pena Soria defendió la necesidad de sostener la baja de la inflación, más allá de cualquier signo político. “La inflación es el peor de todos los impuestos porque la paga siempre el que menos tiene”, sintetizó. En esa línea, valoró la estabilidad macroeconómica alcanzada, aunque insistió en que los beneficios aún no se trasladan a la economía cotidiana de los salteños.
Sobre la promesa de dolarización de Milei, el economista fue escueto: ese proyecto quedó, a su entender, definitivamente de lado. Su apuesta es por una moneda nacional propia, gestionada con responsabilidad fiscal, sin emisión para cubrir el déficit. “Un país normal tiene su propia moneda y la maneja bien”, concluyó.




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