“El éxito de una investigación es cuando la víctima está viva. Ese es el éxito. Cuando está muerta, ese es el fracaso de los fiscales y de las fuerzas de seguridad. Y hoy hubo un fracaso absoluto.”
Isabel Soria, presidenta de la Fundación Volviendo a Casa y referente en la búsqueda de personas desaparecidas, en el trafico de trataxpresó al hablar del femicidio de Agostina Vega, una joven de 14 años víctima de un hombre con antecedentes que la captó, la retuvo, la violó y la asesinó en Córdoba. La indignación de Soria no apuntó solo al femicida: apuntó al Estado.
“El cuerpo de Agostina fue mutilado, descuartizado. Esa es la realidad por más que a muchos les pese la terminología”, afirmó con contundencia, subrayando que la víctima confió en alguien de su entorno. “Ningún niño, niña o adolescente se va de su casa porque quiere. Siempre hay algo o alguien que los incita”, remarcó.
Con datos en mano, Soria desmenuzó el desempeño institucional: la madre de Agostina había señalado al responsable desde el primer momento y nadie actuó. “La madre les dijo: la tiene fulano de tal. Me lo dijo un remisero. Y no fueron a buscar. Hoy ella está asesinada brutalmente por culpa de ellos”, sentenció.
El fiscal que condujo la investigación fue blanco de su crítica más dura. Lejos de asumir responsabilidad, el funcionario insinuó en la conferencia de prensa que el secuestro pudo haber sido “voluntario”. “Un fiscal diciendo que no es lo mismo un secuestro que ir de manera voluntaria. Así está la justicia. Lamentable”, resumió Soria.
También cuestionó la aparición de la Ministra de Seguridad nacional: “Salió a poner en duda la investigación, como si la víctima tuviese algo que ver. En ningún momento dijo femicidio. Vergonzoso.” Y sobre la imagen de funcionarios flanqueando al fiscal, fue lapidaria: “Un montón de varones parados en ese atril. Y el abogado del niño. ¿Qué hacía ahí? ¿A juzgar al niño?”.
Soria no dudó en trazar el paralelo con Salta, donde días antes la búsqueda de Lourdes —una joven salteña— se resolvió de manera inmediata y coordinada con fuerzas de seguridad chilenas. “Desde que se hicieron las interrelaciones entre las fuerzas de seguridad de Salta y las de Chile fue impecable”, destacó, contrastando directamente con la negligencia cordobesa.
“En Salta existe el 911, que activa automáticamente el protocolo de búsqueda. Hay un equipo específico. En Córdoba no hay nada. No es de ahora, desde hace años”, explicó, haciendo énfasis en que el problema trasciende gestiones políticas: “Estamos hablando de políticas públicas“.
En la segunda parte de la entrevista, Soria habló del trabajo de la fundación en escuelas de Salta junto al Ministerio de Educación. Los resultados de sus encuestas son alarmantes: “Salió que el 60% sufría algún tipo de situación de abuso, de más de 200 alumnos que estuvimos visitando. Es muchísimo”.
Un dato judicial reforzó esa cifra: “Ayer hablé con una jueza de las Cortes Supremas y me dijo: Isabel, de cada femicidio hay 22 denuncias por abuso sexual en la infancia. 22. Por Dios”.
Soria insistió en la importancia de y la “Necesitamos que los varones se interpelen entre ellos. Que digan: che, no hagás ese chiste. Que digan: eso está mal. El cuidado es amor. Poner límites no es recortar la libertad de los chicos, es cuidar”.
Uno de los ejes más fuertes del diálogo fue el reconocimiento al periodismo como motor de justicia. “Si no fuese por la prensa, esto no hubiese trascendido. La investigación la hizo la prensa. El fiscal mismo reconoció que citaron al sospechoso por lo que salía en televisión”, denunció.
“Los únicos aliados que tenemos las organizaciones sociales que trabajamos contra esto son los periodistas. Si no fuese por el periodismo, las chicas no existirían, no serían buscadas”, afirmó, y cerró con una frase que resume su postura: “Vengan todos los medios opositores. Salgan todos. Háganlos mierda a todos estos”.
Más allá de la denuncia política, Isabel Soria dejó un mensaje concreto para adolescentes y familias: “Si necesitan ayuda, llamen al 102. Si es una emergencia, llamen al 911. Tienen línea directa con la Secretaría de Niñez. Hablen. Los chicos no lo saben y hay que decírselo”.
“Nunca te viola un desconocido. Siempre es alguien de tu entorno. Y los chicos lo saben, pero son niños: creen en las personas conocidas y no creen en el mal que el otro puede hacerles”, concluyó Soria, cuya fundación continúa recorriendo escuelas de la provincia para formar a niñas, niños y adolescentes en prevención de la trata y la violencia.





