En esta Pandemia se ha acentuado mucho más la diferencia entre los países, sobre todo en el acceso a la vacunación, los países de ingresos altos han aplicado casi el 44% de las dosis del mundo, los países de bajos ingresos sólo han administrado el 0,4%.
Seis meses después de la administración de las primeras vacunas, lo más frustrante de esta estadística es que no ha cambiado en meses, pese a los recientes anuncios de varios países de que compartirán sus dosis de la vacuna.
La Asamblea Mundial de la Salud pidió un importante esfuerzo global a gran escala para vacunar al menos al 10% de la población de todos los países para septiembre, y un mínimo del 30% para finales de año. Para alcanzar estos objetivos, necesitamos 250 millones de dosis adicionales para septiembre, y necesitamos 100 millones de dosis tan solo en junio y julio”, informó y pidió solidaridad en este sentido a los países del G-7 que se reúnen este fin de semana en el Reino Unido.
No hay que dejar de lado el alerta con las falsas vacunas contra el COVID-19 en algunos países.
La subdirectora general de la OMS resaltó en primer lugar que la gran mayoría de los fabricantes venden sus productos a entidades públicas y, en segundo, la necesidad de que los países contacten con los fabricantes para garantizar la legitimidad de los intermediarios.





