En su 75º aniversario, la Organización de las Naciones Unidas celebrará el debate de alto nivel de su Asamblea General de manera virtual, dadas las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19.
Este evento sin precedentes es una muestra más de la fragilidad del mundo actual y destaca la urgencia de cambiar el rumbo en muchas esferas, empezando por el de la cooperación y la solidaridad internacionales, el Secretario General de la ONU habló que esta pandemia ha mostrado la enorme fragilidad del mundo no sólo en relación con el COVID-19, sino con el cambio climático, la falta de regulación del internet y los riesgos de proliferación nuclear, el impacto de la desigualdad y la falta de cohesión de las sociedades, además planteó también su esperanza en las jóvenes generaciones y reiteró la importancia de la igualdad de género, entre otras prioridades de la sociedad de hoy.
En los países en desarrollo la gente está sufriendo mucho por esta falta de solidaridad, lo que tienen un efecto negativo para todos porque si no podemos enfrentar adecuadamente el COVID-19 en esos países, el virus seguirá yendo y viniendo y todos pagaremos un precio muy alto, incluyendo las naciones más ricas del mundo.
Es esencial que la vacuna se considere un bien público global, una vacuna de la gente, y que no haya una competencia entre los países tratando de conseguir todas las vacunas que sea posible, olvidándose de los que tienen menos recursos.
Necesitamos una vacuna asequible para todos en todas partes porque sólo estaremos a salvo si todos están a salvo. Pensar que podemos proteger a la gente rica y dejar sufrir a la pobre es un error estúpido.
F:https://news.un.org/es/interview/2020/09/1480492





