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“La punibilidad no modifica conductas”

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“Más allá de la punibilidad, hay que ver cómo trabajamos la prevención y la reinserción, que es lo que más me preocupa”, sentenció la magistrada al analizar el proyecto que reduce la edad penal de 16 a 14 años.La jueza de menores María Tatiana Dip Torres cuestionó la efectividad del proyecto de ley de responsabilidad penal juvenil que se debatirá en el Congreso, y que establece en 14 años la edad de imputabilidad, bajando dos años el umbral actual.
“Lo que va a hacer es aumentar el número de chicos cada vez más chicos en el sistema penal. No va a modificar la conducta”, advirtió la magistrada al ser consultada sobre si la medida punitiva disuadirá a los menores de cometer delitos.
Dip Torres señaló que, según datos de la Corte Suprema de Justicia, los delitos cometidos por menores la mayoría corresponde a delitos contra la propiedad como hurtos o robos. “Los delitos graves son casos muy aislados“, aclaró, aunque reconoció que generan alarma social.
La jueza advirtió sobre la falta de recursos: “¿Cuál va a ser realmente el presupuesto que se va a brindar a las provincias para el tratamiento, para la creación de nuevos centros de alojamiento, de sistemas alternativos a la detención?”, cuestionó.
Desmintió categóricamente la idea de que los menores “entran por una puerta y salen por otra”: “Los que somos operadores jurídicos sabemos que esto no es así. Hay un tratamiento específico que se les da desde el Estado”.
Para la magistrada, el foco debe estar en la prevención y no solo en la punición: “La participación de las familias, de los programas estatales, de la escuela, del deporte, de toda la sociedad es clave para evitar que estos chicos vuelvan a caer en la justicia penal”.
Dip Torres destacó que los menores en conflicto con la ley están separados de los adultos en centros especializados, donde reciben tratamiento socioeducativo con equipos interdisciplinarios que trabajan en escolarización, tratamiento contra el consumo problemático y fortalecimiento familiar.
“Es un buen momento para preguntarnos como adultos qué está pasando con nuestros jóvenes y cómo podemos ayudar desde el lugar que ocupamos”, concluyó la jueza, llamando a una reflexión colectiva que exceda la mera respuesta punitiva.

 




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