La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó, este martes, que se han detectado más de 420 casos de hepatitis aguda en niños y niñas en el mundo, siendo la mayoría menores de cinco años y provenientes de países europeos.
“Hasta la fecha, seis niños y niñas fallecieron y alrededor de 26 necesitaron un trasplante de hígado, siendo la mayoría de ellos menores de 5 años”, la OMS explicó que el 15% de los casos de hepatitis aguda necesitaron del ingreso hospitalario o en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), por lo que llamaron a “seguir instando a los estados miembros a que investiguen y notifiquen los datos”.
Desde el Ministerio de Salud de México se encuentran estudiando 21 casos, 10 casos en menores de 10 años en el Reino Unido, 109 casos de los que se notificaron cinco muertes en los EEUU.
Esta hepatitis produce ictericia, diarrea, vómitos y dolores abdominales; algunos casos causaron insuficiencia hepática y requirieron trasplantes.
Un informe publicado el sábado pasado por la revista científica británica The Lancet planteó la hipótesis de que los casos de hepatitis aguda grave en niños, notificados recientemente en distintos países del mundo, podrían ser consecuencia de la infección por adenovirus con trofismo intestinal en niños previamente infectados por coronavirus y portadores de reservorios virales.
Hasta el momento, los virus de la hepatitis A, B, C, D y E no se han encontrado en estos pacientes, pero el 72% de los niños con hepatitis aguda grave en el Reino Unido a los que se les realizó la prueba de un adenovirus, tenían un adenovirus detectado, y de 18 casos subtipificados, todos fueron identificados como adenovirus 41F, el cual no se tiene registro de que cause hepatitis aguda grave.
El reporte señaló que la infección por SARS-CoV-2 puede provocar la formación de un reservorio viral; la persistencia viral del SARS-CoV-2 en el tracto gastrointestinal puede conducir a la liberación repetida de proteínas virales a través del epitelio intestinal, lo que da lugar a una activación inmunitaria, lo que se ha propuesto como un mecanismo causal del síndrome inflamatorio multisistémico en niños.





