El flamante presidente de las y los Argentinos Javier Milei, desde las escalinatas del Congreso Nacional, en su primer discurso al pueblo argentino, expreso un ajuste al estado ya que no hay plata y esto traerá estanflación.
Al empezar su discurso, Milei, hizo un diagnóstico lapidario destinado a justificar el ajuste de shock que prepara para iniciar su mandato, e insitió que «no hay otra salida que un ajuste de shock”.
Todo el discurso del presidente estuvo destinado a preparar el terreno y justificar el ajuste feroz que prepara su gobierno, además de culpar de esa decisión a la gestión saliente de Alberto Fernández, “Ningún gobierno recibió una herencia peor que la nuestra”, si no se realiza su programa económico, supuestamente de ajustes, “la inflación podría pasar al 3000 por ciento”, nos dejan una inflación del 52% mensual. El gobierno saliente nos ha dejado plantada una hiperinflación”. Y entonces insistió: “No hay solución alternativa al ajuste”.
“La bomba de deuda son más de 100 mil millones de dólares y 25 mil millones son los vencimientos de este año. Con mercados financieros cerrados y el acuerdo FMI caído».
“El populismo nos está dejando 45% de pobres y 10% de indigentes”, agregó, el presidente y de nuevo insistió: “No hay salida al ajuste y sólo es posible de shock. Los empresarios no invertirán hasta que vean el ajuste fiscal que sea recesivo”. “La conclusión es que no hay alternativa al ajuste ni al shock, volviendo a recalcar, habrá estanflación”, sostuvo, y agregó que, según él, “no es algo muy distinto a los últimos doce años”.
En el plano social, el mandatario sostuvo que “la mitad de la población es pobre. Los planes contra la pobreza generan más pobreza . Sólo el 16% de nuestros chicos se reciben en tiempo y forma en la escuela. El 70% de los que sí terminan no pueden resolver un problema de matemáticas ni leer”.
Sobre el sistema de salud reiteró su diagnóstico lapidario: “Está colapsado”. Y luego le dedicó un párrafo central para advertir sobre la protesta social. “El que corta la calle no cobrará planes. Será un país que dentro de la ley permite todo y fuera de la ley nada. Un país que contiene a quienes necesitan, pero no se deja extorsionar”.
Sobre el final pareció tomar distancia del lawfare que caracterizó al gobierno de Mauricio Macri y tuvo un mensaje un poco más conciliador. “No venimos a perseguir a nadie, ni saldar viejas vendettas. A todos los que quieran sumarse, los recibimos con los brazos abiertos. No importa de dónde vengan sino hacia donde quieren ir. No vamos a claudicar. No vamos a retroceder y no nos vamos a rendir. Estamos seguros de que las ideas de la libertad son la única manera de que salir del pozo en el que nos han metido”.





