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El papa Francisco

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Jorge Mario Bergoglio declaró en vida que deseaba una ceremonia funeraria más sencilla que las de sus antecesores.

Francisco rompió las tradiciones de sus predecesores, hace dos años (marzo de 2023) el Papa, quería ser enterrado en otro lugar, y de otro modo: no en la Basílica de San Pedro y sin ninguna ceremonia que pueda parecer majestuosa.

“Cuando llegue el momento, no seré enterrado en la Basílica de San Pedro, sino en Santa María la Mayor”, el Vaticano podía ser su “último lugar de trabajo en la Tierra”, pero no su lugar de residencia para la eternidad.

Francisco detalló además que quería ser enterrado muy cerca de “la Regina della Pace”, la estatua de la virgen María a la que siempre había recurrido en busca de ayuda durante su pontificado, y que lo “había abrazado más de cien veces”. “Me han confirmado que está todo listo”, apuntó en su momento.

Antes de Francisco, siete papas, entre los siglos XII y XVI, encontraron su morada final en este lugar. Esto lo convierte en el primer Papa en casi 150 años que no tendrá su sepulcro en la Basílica de San Pedro. El caso más reciente es el de Pío IX (1846-1878), quien inicialmente fue enterrado en la Basílica de San Pedro, pero tres años más tarde, atendiendo a su voluntad, fue trasladado a la basílica romana de San Lorenzo Extramuros.

La ceremonia fúnebre del Vaticano, a la que consideraba “bastante pomposa“, con él todo será más sencillo: ni catafalco ni plataforma dorada para el ataúd, como tampoco ceremonia para cerrarlo. Además, prescindió de los tres ataúdes principales, hechos de ciprés, plomo y roble. Francisco lo explicó así: “Con dignidad, pero por lo demás como cualquier cristiano normal, porque el Obispo de Roma es pastor y discípulo, no un poderoso de este mundo”.

Francisco dijo que se simplificado “la ceremonia de entierro de los futuros papas, de todos los papas”. Los expertos de la Iglesia habían eliminado todos los elementos que “no son apropiados litúrgicamente”, señaló. Los funerales de Benedicto XVI fueron más sencillos, pero sin omitir referencias a su dignidad papal.

Todavía está previsto que los fieles puedan despedirse de Francisco en la Basílica de San Pedro. A diferencia de sus antecesores, sin embargo, el ataúd de madera permanecerá cerrado. Benedicto XVI yacía elevado en un catafalco y solo después de esta ceremonia fue colocado en el triple ataúd. Eso no ocurrirá con Francisco.

En el caso de los tres últimos papas fallecidos en ejercicio (Juan Pablo II en 2005, Juan Pablo I en 1978, Pablo VI en 1978), así como en el caso de Benedicto XVI, que renunció a principios de 2013, el entierro tuvo lugar el sexto día después de anunciarse la muerte. Eso también deberá ocurrir ahora.

 




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