“Este déficit sí es un déficit bueno, porque es un déficit que no se refiere solamente a compra de bienes, sino que el 80% de las importaciones son maquinarias y componentes para la producción”, explicó el economista sobre la balanza comercial argentina.
El licenciado Gastón Carrazán, profesor de Economía de la Universidad Católica de Salta, analizó las proyecciones económicas para 2026 y advirtió sobre la brecha entre las previsiones oficiales y la realidad del mercado cambiario.
“El presupuesto habla de que para el 2026 tendremos un dólar a más o menos $1.423, pero hoy estamos comprando o tratando de vender por arriba de los $1.490, $1.500 pesos”, planteó el economista al cuestionar la viabilidad de mantener esa cotización en un contexto donde las importaciones superarán a las exportaciones.
Carrazán explicó que esta situación generará presión sobre el tipo de cambio debido al requerimiento de divisas: “Cuando vendés al resto del mundo te pagan dólares, pero tenés la obligación de cambiarlo por pesos. Lo mismo con las importaciones, tenés que comprar más dólares”.
Sin embargo, el especialista destacó un aspecto positivo del desequilibrio comercial: “El 80% de las importaciones son maquinarias usadas para el campo y componentes para distintas cadenas de valor. Estamos viendo que hay una parte de la oferta que se está revitalizando”.
La apuesta del gobierno, según Carrazán, pasa por compensar la falta de dólares con inversiones externas: “Se espera que la falta de dólares se complemente con la llegada de inversiones, pero la inversión externa sería la más pesada”.
El economista explicó el nuevo mecanismo de fluctuación: “El gobierno ya no está manejando el tipo de cambio, sino las bandas del tipo de cambio. No se está interviniendo sobre el tipo de cambio, sino sobre las bandas, porque la idea es una liberalización”.
Respecto a la dinámica futura, proyectó: “Las bandas los primeros meses se van a mover al 2% y después al 1%. Después van a tener bandas tan amplias que no van a tener sentido y ya tenés el dólar libre”.
Una de las advertencias más contundentes del economista se centró en el comportamiento del consumo: “Hay gente que se está endeudando particularmente con tarjetas de crédito para pagar alimentos. Eso es preocupante”.
Carrazán reveló que antes de las elecciones hubo un movimiento extraordinario: “El 40% del dinero transaccional se refugió en dólares por miedo a un cimbronazo electoral. Ahora bajó al 20%, pero tendría que seguir bajando hasta el 5%”.
El especialista fue tajante sobre el uso de tarjetas de crédito: “No deberías pagar el alimento en cuotas, no es una buena estrategia financiera. Es evidente que los ingresos de la gente no alcanzan para comprar canastas de alimentos o bienes y servicios”.
A pesar de las turbulencias, Carrazán se mostró moderadamente optimista respecto a la volatilidad cambiaria: “No creo que sea tan volátil como fue este año, porque este año estuvo sumido en cuestiones electorales. Menos mal que el año que viene no tenemos elecciones”.
El economista concluyó que “vamos a tener que acostumbrarnos un poco más a esa movilidad del tipo de cambio”, en un contexto donde la estabilización dependerá de la llegada de inversiones externas y la gradual liberalización del mercado cambiario.





