El encontronazo fue en la puerta de la sala de periodistas. Un asesor de Caputo le pegó dos piñas en el pecho al radical. “Ya me vas a conocer”, amenazó Caputo a Manes, que molestó a Milei en el recinto.
Pese a montar un multimillonario protocolo de seguridad, Javier Milei abrió las sesiones ordinarias en absoluta soledad, el discurso de apertura de sesión sólo se enfoco en lo económica y la seguridad.
En los 45 minutos que duró el discurso, el presidente se concentró en remarcar los resultados de su política de ajuste. Haciendo fuerte hincapié en los recortes en las arcas del estado nacional, Milei hizo gala de los más de 40 mil trabajadores despedidos y el cierre de más de 200 áreas del poder ejecutivo. En la misma línea, el libertario celebró el control de la calle gracias a la puesta en marcha del represivo protocolo antipiquete y la eliminación de los intermediarios de las organizaciones sociales a quienes volvió a calificar como «gerentes de la pobreza».
Pidió aumentar todas las penas del código penal y volvió a insistir con la aprobación del proyecto de ley que busca bajar la edad de la imputabilidad. Notablemente nervioso en la lectura, (aqui no estaba Caputo para parar y volver a grabar); su única mención del criptogate que lo tiene involucrado junto a su hermana Karina, en una presunta estafa que asciende a los USD 100 millones. «En los últimos 20 años la política le robó 110 millones de dólares a la sociedad, que me vengan a hablar ahora de estafa piramidal», dijo desafiante el primer mandatario, quien se encamina a enfrentar juicios en Estados Unidos y Europa.
Sin la mitad de los parlamentarios y unos cuantos gobernadore (Claudio Poggi (San Luis); Leandro Zdero (Chaco); Ignacio Torres (Chubut); Martín Llaryora (Córdoba); Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri), Milei, saludo al nuevo juez, nombrado por decreto Manuel García Mansilla.
Se detacan tambien los aplaudidores fervientes Santiago Caputo; el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio; el legislador bonaerense, Agustín Romo; el líder de la banda tuitera del presidente, Daniel Parisini (conocido en el mundillo digital como Gordo Dan); el director de Comunicación Digital, Juan Pablo Carreira; el secretario de «asuntos importantes», Lucas Luna y Tomás Jurado (Peluca Milei), llenaron de arengas cada uno de los orquestados silencios que dejaba el presidente en su alocución.
Sin fotógrafos presentes -una orden expresa de la secretaria general de la presidencia, Karina Milei y que Martín Menen y Villarruel cumplieron a rajatabla pese a los pedidos de los propios legisladores de reveer la situación-, los periodistas acreditados no contaron con un espacio acondicionado para cubrir el evento, el cual debieron escuchar sin parlantes desde la altura, mientras el influencer Fran Fijap recorría el recinto como un dirigente más. Inclusive, quedaron impedidos de bajar al recinto en el momento en que se produjo el choque entre Santiago Caputo y el diputado radical Facundo Manes.
Luego del evento, el presidente se dirigió nuevamente a la Casa Rosada. Allí, el primer mandatario fue anfitrión de una modesta cena que ofreció a todo su gabinete en el Salón Eva Perón de la casa de gobierno. De la misma participaron el jefe de gabinete, Guillermo Francos; el ministro de Economía, Luis Toto Caputo; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona; la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello; el ministro de Defensa, Luis Petri; el ministro de Salud, Mario Lugones; el ministro de Desregulación, Federico Sturzeneger; el vocero presidencial Manuel Adorni, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem y el asesor Santiago Caputo. La única ausente fue Villarruel, quien nunca recibió la invitación para cenar empanadas y fosforitos. «
Santiago Caputo esperó a que bajara su guardaespaldas antes de ir a patotear al diputado radical Manes.
F: https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/milei-pidio-ayuda-con-fmi-congreso-le-dio-la-espalda/





