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Cuatro de cada cinco salteños no saben que les está dando un ACV

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“Al no conocer los síntomas, tampoco actuarían con rapidez, y eso es sumamente preocupante.”
La doctora Gabriela Orzuza, médica especialista en neurología, lanzó una advertencia que debería sacudir la conciencia sanitaria de toda la provincia: apenas uno de cada cinco salteños es capaz de identificar los síntomas de un accidente cerebrovascular (ACV). El resto —cuatro de cada cinco— no sabe qué hacer, no actúa a tiempo y pone en riesgo su vida o la de quien tiene al lado.
La especialista explicó que el ACV puede ser isquémico —cuando se obstruye una arteria en el cerebro— o hemorrágico —cuando esa arteria se rompe—. En ambos casos, los síntomas son idénticos y la urgencia es la misma: cada minuto que pasa sin tratamiento, mueren dos millones de neuronas. “Cuanto antes llegue el paciente, mejor”, subrayó Orzuza, quien insistió en que la ventana de tratamiento efectivo es de apenas tres a cuatro horas.

Para recordar los síntomas más comunes, la doctora propuso una regla nemotécnica simple: TE HABRASO

TE: Tiempo: ¡El tiempo es fundamental saber a que hora comenzaron los síntomas

HA: Habla: Dificultad para hablar, arrastrar las palabras o entender lo que le dicen.

BRA: Brazo: Pérdida de fuerza o debilidad en un brazo o pierna (se cae o no puede levantarlo).

SO: Sonrisa: Parálisis facial, la boca se ve caída de un lado.

 “Cualquiera de esos tres síntomas debería hacernos sospechar un ACV”, alertó. Ante esa situación, la indicación es clara: no dar alimentos ni pastillas, no pinchar ninguna parte del cuerpo —práctica que circula en redes sociales y que la especialista descartó de plano—, y llamar inmediatamente al 911 comunicando la sospecha, para que la ambulancia salga como código rojo.
La médica también apuntó a los factores de riesgo que hoy afectan a franjas etarias cada vez más jóvenes: diabetes, hipertensión arterial, tabaquismo, sedentarismo y mala alimentación. Pero fue más allá. En los últimos años, señaló, la ciencia incorporó nuevos factores: el sueño insuficiente, la ansiedad, la depresión y la sensación de soledad. “Atender la salud mental es fundamental para evitar otras enfermedades”, advirtió, trazando una conexión directa entre el bienestar emocional y la salud cerebral que pocas veces se menciona en el debate público.
En materia de acceso al sistema de salud, Orzuza señaló que no todos los centros asistenciales están equipados para tratar un ACV. El Hospital San Bernardo de la ciudad de Salta cuenta con el protocolo y la medicación necesaria. Para quienes viven a más de tres horas de la capital, el Ministerio de Salud estableció una red de hospitales nodo —Orán, Tartagal, Rosario de la Frontera y Cafayate— que pueden brindar atención de referencia. Sin embargo, advirtió sobre las limitaciones de los tomógrafos en el interior de la provincia, muchos de ellos obsoletos o fuera de servicio, y llamó a resolver esa deuda pendiente con articulaciones entre el sector público y privado.
El mensaje de la doctora Orzuza es tan claro como urgente: la ignorancia mata. No saber que uno de los cuatro síntomas del ACV se está presentando equivale, en la práctica, a no tener acceso al sistema de salud. La información, en este caso, es literalmente la diferencia entre la vida y la discapacidad permanente. Y esa información, por ahora, le falta a cuatro de cada cinco salteños.




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