“La empresa Ford fue cómplice de la dictadura militar”, dice Tomás Ojea Quintana, abogado de los trabajadores en el juicio.
El ex gerente de manufactura de la automotriz, Pedro Müller, y el ex jefe de seguridad, Héctor Sibila, acababan de ser condenados a 10 y 12 años de cárcel por su responsabilidad en crímenes de la dictadura cívico militar: los jueces los consideraron “partícipes necesarios” por los secuestros y torturas de 24 trabajadores delegados de base en 1976.
A esos crímenes los jueces los consideraron delitos de lesa humanidad. Y ordenaron que los condenados permanezcan en domiciliaria pero que sean enviados a una cárcel del Servicio Penitenciario Federal cuando sus condenas queden firmes. “Se demostró cómo una empresa puede ser utilizada a los fines de poner todos los recursos que tienen a su disposición y a su cadena de mando para hacer aportes en los crímenes de lesa humanidad”, redondeó Elizabeth Gómez Alcorta, abogada querellante junto a Ojea Quintana.
Tanto Riveros, condenado por coautor, como Müller y Sibila, fueron condenados por los 24 casos de privación ilegal de la libertad -9 de esos casos doblemente agravados por el tiempo del secuestro- y de torturas. “Fue una lucha larga. Tenía 35 años cuando me secuestraron y hoy tengo 77. Pero no aflojamos, vamos a seguir”, agregó luego Pedro Troiani, otro trabajador secuestrado y torturado en la fábrica. De los 24 trabajadores que fueron secuestrados y torturados, 12 murieron antes del debate. Por eso la sentencia los animó: “Esto puede ser el futuro de la lucha por la memoria, verdad y justicia”, concluyó Troiani.





