Hasta este Viernes los representantes de Bolivia y Ecuador piden a la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas, en su 66° periodo de sesiones la hoja de coca sea sacada de la lista de estupefaciente.
El vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, y la viceministra de Asuntos Multilaterales de Colombia, Laura Gil, exigieron que la hoja de coca sea sacada de la lista de estupefacientes que se elaboró hace seis décadas y que prohibió su uso, en la reunión anual que el organismo lleva a cabo para definir y analizar las políticas de drogas que se implementan a nivel mundial.
En los últimos años se han profundizado las críticas a las políticas que prohíben las sustancias, criminalizan a los consumidores y militarizan el combate, ya que ello no ha logrado mermar en lo más mínimo el negocio del narcotráfico. Por el contrario, la variedad de sustancias y la cantidad de víctimas sigue en aumento.
El vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, David Choquehuanca junto al ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, participaron del panel “La hoja de coca y el control de drogas de la ONU: reparando un error histórico” y aseveró que los pueblos tienen el legítimo derecho de usar la hoja de coca con fines tradicionales, nutricionales, terapéuticos, rituales, de industrialización y de comercialización, ya que ello forma parte de su cultura. En esa línea, insistió en que vedarles ese derecho viola su soberanía, la prohibición se realizó en 1961, con base en desconocimiento y prejuicios, lo que dio origen a una medida injusta que sigue vigente.
“Nuestro país está cansado de poner los muertos”, recalcó la funcionaria colombiana, quien recordó que el presidente Gustavo Petro está impulsando un cambio de paradigma porque la guerra contra el narcotráfico fracasó. “La guerra contra las drogas se ha convertido en una guerra contra las personas, fallándonos a todos. Las políticas de drogas punitivas destruyen vidas, la salud pública y la seguridad, al llevar a las personas a la clandestinidad y al encarcelamiento discriminatorio. Necesitamos políticas de drogas basadas en derechos que salven vidas, [que] no criminalicen”, escribió el diplomático para sentar su posición en torno a la 66 sesión.
“Durante seis décadas, los operadores de la geopolítica de dominación del Occidente han intervenido en el cultivo natural de la hoja de coca, su uso ritual y su consumo tradicional, implementando programas de erradicación por los delitos que nunca ha cometido. Se ha cometido un error histórico”. Es momento de que la humanidad conozca la verdad sobre la sagrada hoja”.





