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Bióloga Argentina premiada por la creación de la vacuna local contra el Covid

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Juliana Cassataro tiene 49 años; investigadora y doctora en inmunología, recibió el premio L’Oreal-Unesco a las mujeres en la ciencia.

Cassataro, de 49 años, dirige el grupo de investigación sobre inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (Iibio Conicet-EByN) de la Universidad de San Martín y recibió el premio en una ceremonia en el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Este premio se entrega en colaboración con el Conicet desde hace 17 años, con el objetivo de reconocer y visibilizar la labor de las mujeres en el ámbito científico.

Desde hace 25 años, Cassataro trabaja en desarrollo de vacunas. En 2019 recibió una mención y este año obtuvo el premio mayor. En 2020 presentó un proyecto junto a un equipo, que fue seleccionado en la convocatoria IP Covid-19 de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación. A partir de ese momento, el equipo –en conjunto con el Laboratorio Pablo Cassará– se dedicó a desarrollar una vacuna a subunidad para los refuerzos contra SARS-Cov-2 que pueda producirse en la Argentina y adaptarse a nuevas versiones del virus. La vacuna ya terminó fase 3, con un ensayo en el que participan más de 500 profesionales de 20 instituciones públicas y privadas y unos 2000 voluntarios. Los resultados obtenidos permitieron el registro de la vacuna en la Anmat.

  • Esta vacuna llega en un momento particular, cuando sentimos que ya pasamos la pandemia y la tasa de vacunación cayó enormemente…

–Es cierto. La cobertura está bajando. Se entiende que la gente, al no ver el riesgo, pierde el foco de la relevancia de vacunarse. Al no ver la enfermedad, dice ‘no es importante’ o ‘no hace falta’. Lo que se está viendo ahora son las secuelas post Covid de ese porcentaje que queda fuera de la cobertura. La mayoría de los casos graves se dan en población no vacunada. Además, hay que tener en cuenta que no es una decisión personal. Si el virus sigue mutando, es casi como si no te hubieras dado ninguna dosis. Esta vacuna fue diseñada justamente como refuerzo y para adaptarse a los cambios de variante. Está pensada sobre todo para adultos mayores de 60 años, que es la población que va a tener que seguir aplicándosela por ser población de riesgo. Pero también los más jóvenes que se dieron varias dosis hace mucho tiempo; pasan varios años y ya el virus cambia tanto que es como que no hubieran estado nada vacunados.

  • ¿Cómo se diseña el mecanismo capaz de adaptarse a las variantes que aparezcan?

–Como ya está aprobada la plataforma, la vacuna es igual, con el mismo proceso. Después se hace un cambio en la secuencia cuando la OMS [Organización Mundial de la Salud] dice “hay que trabajar sobre tal variante”, que es la de preocupación.

  • –Durante la pandemia, ¿en tu entorno cuán permeables eran a las vacunas? ¿Tuviste cerca algún sobrino, algún amigo, antivacunas? ¿Cómo viviste esa tensión?

–Como saben de lo que yo trabajo, los que son antivacunas mucho no me hablan, pero esto es algo que yo ya venía diciendo. Las vacunas son un bien social y no es una decisión personal, es una decisión como sociedad y como comunidad. A mí me parece que se discute con datos; no es una cuestión de creer o no, de “mi amigo me dijo”… Vos ves los datos y son incontrastables, son impresionantes. Después del agua potable, las vacunas son la herramienta de prevención en salud más importante que existió nunca. Yo miro esos números y me emocionan. Bajan la incidencia y realmente salvan vidas.

F:https://www.lanacion.com.ar/sociedad/menos-reactogenica-es-argentina-creo-la-vacuna-local-contra-el-covid-y-ahora-recibio-un-premio-a-las-nid22112023/




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