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Benita Campos: La mujer hacedora de la figura de Güemes

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En el marco del Mes de la Mujer, rescatar la figura de Benita Campos: maestra, primera periodista mujer de la provincia y artífice silenciosa de uno de los íconos más reconocibles de la identidad salteña, Martín Miguel de Güemes.Benita Campos fue maestra y directora de la Escuela Sarmiento, profesora de Castellano, Geografía e Historia en la Escuela Normal, y hacia 1905 ya escribía en el diario El Cívico, convirtiéndose en la primera pluma femenina de Salta. Pero su obra más trascendente llegaría en 1907, cuando fundó en su propia casa, con una imprenta precaria, la revista Güemes: una publicación quincenal que se transformó en tribuna de los poetas, historiadores y letrados salteños de la época. Entre sus colaboradores figuraban Juan Carlos Dávalos y Bernardo Frías, dos de los grandes referentes de las letras e historia de la provincia.
Desde las páginas de su revista, Benita Campos impulsó con tenacidad dos objetivos concretos: la construcción del monumento a Martín Miguel de Güemes y un monumento a Juana Manuela Gorriti, a quien consideraba la mujer de letras más importante de América. Para ello formó parte de la Comisión Propatria, gestionó ante diputados y senadores nacionales, y logró que en la ley de 1909 —la misma que creó el monumento a la Bandera en Rosario— se incluyera la creación del monumento a Güemes. Todo esto lo había comenzado en 1907, doce años antes de que el gobernador Joaquín Castellanos asumiera y materializara buena parte de sus propuestas.
“Cuando asume Joaquín Castellanos en 1919, ella ya llevaba doce años trabajando para esto”, destacó Pérez. Entre las realizaciones concretas que se le atribuyen están la Escuela Güemes de la calle Belgrano, el monolito en el lugar donde fue herido el general en Belgrano y Balcarce, y el primer busto de Güemes —donado por ella misma a esa escuela— que cumplió 100 años de emplazamiento en 2024 y sigue en pie en el patio principal del establecimiento.
La dimensión social de Benita Campos no se agotaba en la historia ni en las letras. Sensible a la situación de las mujeres de las clases más humildes —el 89% de las salteñas de aquella época no sabía leer ni escribir— utilizó su revista para exigir al gobierno la creación de escuelas profesionales y escuelas dominicales donde las mujeres trabajadoras pudieran alfabetizarse y aprender oficios que les permitieran vivir con mayor dignidad. Su prédica tuvo eco: Castellanos creó más tarde la escuela de manualidades que ella había reclamado.
La profesora Fanny Pérez ocupa, dentro de la Academia del Instituto Güemesiano —fundada en 1972 y con diez sitiales dedicados a investigadores de la figura de Güemes—, precisamente el sitial de Benita Campos. Desde allí trabaja para que el nombre de esta pionera salteña deje de ser una referencia menor en los manuales y ocupe el lugar que merece en la memoria colectiva de la provincia.
“Recién se está reivindicando el valor que tuvo la mujer en la guerra de la independencia”, señaló Pérez. Y en ese proceso de reparación histórica, la figura de Benita Campos emerge como símbolo de lo que una mujer con convicción, pluma y paciencia puede construir para toda una sociedad.




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