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A 40 años del hundimiento del crucero Ara General Belgrano

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En H7 Radial por FM Noticias 88.1, Esteban Moya, veterano de guerra habló a 40 años del hundimiento del crucero Ara General Belgrano, narró su experiencia y destacó el trabajo de malvinización que llevan adelante en todo el país.

“A las 15.45, es prácticamente nuestro cumpleaños. Volvimos a nacer los que hoy estamos acá”, expresó Moya, destacando también a “los compañeros que quedaron en Malvinas custodiando las islas”.

“Seguimos en pie, trabajando, malvinizando las escuelas y los colegios a dónde nos invitan. Es un trabajo de todo el año”, señaló el veterano para luego enfatizar: “Cuando volvimos todos éramos ídolos, y post Malvinas se empezó a desmalvinizar todo. Ahí caímos nosotros, quedamos postrados. Ahora, felizmente, nos estamos recuperando y son muchos los que han fallecido por alcoholismo y otro tipo de enfermedades. Como se olvidó todo, nos dejaron de lado y eso nos afectó. Ahora hemos vuelto a nacer”.

La jornada consiste en un acto que se realiza desde esta mañana y hasta la hora del hundimiento del crucero Ara General Belgrano, con chocolatada para compartir, palabras alusivas, charlas en las escuelas y una muestra fotográfica.

Testimonio de guerra

“Fueron varios buques los que nos rescataron. El buque demoró prácticamente una hora en hundirse y nos dio a tiempo a todos los que estábamos con capacidad para salir”, recordó el veterano, quien relató su experiencia como sobreviviente del hundimiento.

Así, narró: “Yo tuve tiempo de ir a tomar mi puesto de guardia en caso de combate y, al ver que no pasaba nada, que no iba nadie al puesto de guardia, otros compañeros me dijeron que ya habían ordenado el abandono del buque. Eso fue después de las 16. Y cuando fue el torpedo, los torpedos, que fueron con un segundo de diferencia entre uno y otro, fueron tres torpedos, uno que pasó de largo y los otros dos que impactaron en el crucero Belgrano. Uno en la máquina de proa y otro en la proa, en la punta, que hizo volar toda la punta más o menos”.

Sobre el abandono del buque, contó: “Una vez que se dio el abandono empezaron a tirar todas las balsas al agua y no las revisaron. Algunas estaban pinchadas, algunos chalecos también y luego hubo una hora, más o menos, de abandono. Fue otra de las circunstancias que tuvimos que sobrellevar porque las olas del mar nos estaban llevando con las balsas hacia dentro del crucero, ahí era una desesperación. Éramos 21 sobrevivientes en la balsa. Buscábamos la forma de salir con un remo, que debe haber tenido 70 centímetros”.

Destacó también una decisión que definió su suerte. “Yo, milagrosamente, tenía que haber estado ahí. El oficial me ordenó que tenía que ir a merendar, porque no se pasó hambre gracias a Dios, y en vez de ir yo preferí descansar porque tenía que estar a las 15.45 tomando la guardia en la máquina de proa”.

Fuente: Hora 7 radial – FM Noticias 88.1 MHz.




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