La cumbre anti-abusos de cuatro días que comenzó el jueves en el Vaticano tuvo en su sesión inicial un video con testimonios de cinco víctimas de abusos que cargaron con dureza contra la Iglesia: “Se han convertido en algunos casos en los asesinos de las almas”, plantearon.
El primer testimonio divulgado frente al papa Francisco y los 190 participantes fue el de un hombre latinoamericano que reconoció que “las secuelas son obvias, en todo tipo de aspectos, y quedan para la vida”.
“Yo les pido por favor que colaboren con la justicia, que tengan especial cuidado con las víctimas. No podemos seguir con este crimen, de encubrir esta lacra de los abusos sexuales en la Iglesia”, les reclamó.
“Todavía tengo dolor. Mis padres todavía llevan el dolor por la disfunción, la traición, la manipulación que este hombre malo, que era nuestro sacerdote católico en ese entonces, nos hizo a mi familia y a mí. Así que eso es lo que más me ha herido y lo que llevo conmigo hoy”, lamentó.
La Justicia ordenó incluir al cura Julio César Grassi en el registro genético de violadores
El Poder Judicial ordenó extraer muestras de ADN del cura Julio César Grassi, condenado a 15 años de prisión por abuso sexual agravado y corrupción de menores en 2009. El objetivo de la medida es inscribirlo en el Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a delitos contra la integridad sexual, creado por la ley Nacional 26.879.
“La resolución expresa que los parámetros de Grassi, al tener sentencia y condena firme como delincuente sexual, se corresponde con lo que dispone la ley que crea el registro nacional de violadores y ordenó extraer muestras biológicas para inscribirlo ahí”, informó el abogado querellante Juan Pablo Gallego.





