La diputada provincial catamarqueña Natalia Ponferrada, del Frente de Todos, advirtió que el odio que se ve en las aulas tiene origen en la dirigencia: “Si tenemos funcionarios que se expresan con una violencia virulenta contra los periodistas, los discapacitados y los adultos mayores, es inevitable que eso se traslade a nuestros jóvenes”.
La diputada Catamarqueña Ponferrada, analizó el caso de bullying y difusión de imágenes íntimas que conmociona a su provincia y trascendió a todo el país. Sostuvo que no se trata de un hecho aislado y que la clase política tiene una cuota de responsabilidad.
“Una violencia que interpela a todos”
Ponferrada habló de un mensaje de odio que, según dijo, “viene desde sectores de la política y sobre todo de los altos mandatarios”. Recordó que los jóvenes buscan referentes en personas conocidas y que, en plena construcción de su identidad, absorben lo que ven.
“¿Qué podemos pretender de nuestros jóvenes si tenemos funcionarios que se expresan con una violencia realmente llamativa, no solamente con los periodistas sino contra los discapacitados, contra los adultos mayores, contra todos los integrantes de la sociedad, según el caso y el momento?”, planteó. A su juicio, la era digital potencia ese efecto: los chicos “adolecen de herramientas necesarias y de un espíritu crítico”.
Un caso que destapó otro
La legisladora repasó los hechos. Durante el viaje de egresados a Bariloche, una alumna fue agredida por compañeras. Al regreso, una de las agresoras difundió un video en el que cuenta lo ocurrido y lo toma como algo gracioso. El video se hizo público el miércoles 21 de octubre y el Ministerio de Educación intimó de inmediato al colegio a informar cómo fueron los hechos.
Hay dos procesos en marcha. Uno es un sumario administrativo, bajo secreto de sumario. El otro es una causa judicial por violencia digital, por la difusión de imágenes íntimas de la alumna agredida. Ponferrada explicó que esa difusión había ocurrido cuatro meses antes. La familia la denunció, pero el caso no había salido a la luz y se manejó solo por la vía judicial. “Si el video no hubiese salido, tampoco habría salido a la luz el drama que vivía la otra joven”, dijo. Agregó que “ayer se supo que iban a expulsar a la alumna” que difundió el video.
Aun así, pidió prudencia: “Los chicos son responsables de sus actos y tienen que saber las consecuencias, pero tampoco podemos responder a la violencia con violencia, porque generamos una bola de nieve que va creciendo”.
El proyecto: prevenir antes que castigar
Ponferrada presentó la iniciativa por primera vez en 2023, junto con la diputada María Argerich, a partir del caso de Olimpia Coral Melo en México. El proyecto perdió estado parlamentario sin haberse tratado siquiera en comisión. Lo volvieron a presentar en 2025.
La propuesta es crear un programa provincial para sensibilizar y prevenir la violencia digital o en línea. La define como “la obtención, reproducción y difusión, por cualquier medio digital, de material sin consentimiento de las personas”. Prevé:
- capacitación para toda la comunidad educativa;
- campañas de difusión para chicos, charlas para padres y docentes, y convenios con los municipios;
- difusión de las líneas de contención y de los protocolos de actuación existentes.
“La digitalidad se metió en nuestras vidas casi sin permiso. Es como el agua para todo ser humano en el mundo de hoy, y eso trae sus consecuencias”, graficó. Aclaró que el proyecto es “marco” y general, porque la violencia digital también ocurre en el ámbito laboral, en los clubes o en los boliches. Existe otra iniciativa sobre violencia digital escolar que buscan unificar con ésta, para llegar a un solo dictamen.
Frustración, pantallas y salud mental
La diputada también apuntó a las familias y al contexto social. Pidió “no naturalizar que nuestros hijos no compartan un almuerzo con nosotros porque están encerrados en el cuarto mirando la pantalla”. Dijo que faltan diálogo y comunicación “cara a cara”. Explicó que las redes imponen modelos de belleza, de consumo y de vida, y que la imposibilidad de alcanzarlos genera frustración. Esa frustración, dijo, termina descargándose en un par.
Advirtió además por los problemas de salud mental en la juventud: “En Catamarca no somos una isla, nuestros chicos no la están pasando bien”. Citó el reclamo de los docentes, que “no dan abasto” para escucharlos.
Conversatorio y debate
El caso volvió a poner el proyecto en la agenda. El próximo viernes habrá un conversatorio en el nodo tecnológico, junto con la Dirección de Género y Diversidad del Ministerio de Gobierno. Allí se expondrán los dos proyectos, con testimonios de la mamá de Ema y de las autoras de las leyes nacionales sobre la materia. “Las leyes no solucionan estos problemas tan de fondo, pero son herramientas para quienes les toca intervenir”, concluyó.






