Publicidad de Encabezado

Sin conflictos bajo la alfombra

53

«El conflicto no es el problema, sino la falta de gestión del conflicto», sostuvo la mediadora Susana Urdinez, referente de la Unidad Provincial de Apoyo a la Comunidad Educativa (UPACE). Aseguró que el Ministerio de Educación de Salta dejó atrás el esquema de amonestaciones y expulsiones para apostar a la prevención, el diálogo y la corresponsabilidad de las familias.

La difusión de un caso de hostigamiento a una alumna secundaria de Catamarca, que durante cinco años habría sufrido bullying, volvió a instalar el debate sobre qué hace cada provincia ante la violencia entre pares. En Salta, la respuesta pasa por la capacitación y la intervención temprana, explicó Urdinez, profesora y mediadora.

Un equipo para actuar antes del estallido

La UPACE trabaja junto al Programa de Orientación Escolar (POE), presente en algunas instituciones, y con los supervisores de cada nivel, que se ocupan de lo académico. «Tratamos de ser preventivos, trabajar previo a cualquier escalada de los conflictos, para que no se transformen en violencia», señaló.

Para Urdinez, el problema no se resuelve ocultándolo: «Los conflictos no los podemos esconder bajo la alfombra, porque se transforman en grandes bolas de nieve». La herramienta central, dijo, es «el diálogo y la escucha activa». Agregó que «las cosas no estallan de un momento a otro: son procesos, los problemas tienen historia».

La Resolución 115: intervención obligatoria

El marco legal es la Resolución 115 de 2026, que crea el régimen provincial de intervención obligatoria ante situaciones de acoso escolar y de violencia entre pares. Según explicó, el protocolo obliga a:

  • detectar y registrar la situación;
  • comunicarla de inmediato a las autoridades;
  • adoptar medidas de resguardo;
  • avisar a los padres o tutores;
  • articular con los equipos técnicos;
  • aplicar medidas pedagógicas, preventivas y restaurativas, como talleres de convivencia o de manejo de emociones.

El enfoque, afirmó, «se aleja totalmente del sistema punitivo», en el que se señalaba, se rotulaba y se expulsaba al estudiante. «No es quién empezó, sino cómo continuamos», resumió.

Familias: «Corresponsabilidad»

Ante padres que reclaman la expulsión del agresor o amenazan con esperarlo a la salida, la respuesta es el diálogo: escuchar por qué piensan así y explicarles el nuevo enfoque. Recordó que los chicos pasan 19 o 20 horas por día con sus familias y apenas cuatro o cinco en la escuela. «La escuela puede hacer un 40 o un 50%, pero el resto lo hace la familia», sostuvo, y advirtió que no se puede «desligar toda la responsabilidad en la escuela, en el docente, en el director».

Consultada sobre el impacto de las redes sociales, evitó culparlas: «No sé si lo potenció, pero sí lo cambió. No es lo mismo un adolescente hoy que ayer». Pidió acompañar, escuchar «sin censurar» y entender que detrás de la rebeldía «está pidiendo atención, está pidiendo protección».




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *