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“La policía de Salta”: Con 12 mil efectivos y sueldos bajos, y el drama silencioso del suicidio

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“El personal de la fuerza de seguridad es muy poco, y esto está relacionado de la mano con las políticas de seguridad provincial: ellos son los que tienen que tomar esa rienda para incrementar la cantidad de efectivos, de móviles y de recursos”.

Miguel Medina, tesorero del Círculo de Oficiales de la Policía de Salta, al analizar el aumento de suicidios entre policías en actividad y retirados. La salud mental del personal policial y el goteo constante de suicidios dentro de la fuerza podría ser tanto a la falta de personal como a los bajos salarios y reclamó una intervención decidida del Estado provincial.

12 mil para toda la provincia

Medina precisó que la Policía de Salta cuenta actualmente con unos 12.000 efectivos para cubrir toda la provincia. Al dividir ese número por turno y por las más de 300 dependencias —comisarías, subcomisarías y unidades regionales— estimadas, el resultado es demoledor: apenas seis o siete agentes disponibles por dependencia y turno, una vez descontadas las licencias y carpetas médicas.

“El grupo es insignificante en realidad para lo que tienen que afrontar”, sostuvo, y vinculó esa escasez de personal con la sobrecarga de tareas, el exceso de horas y, en consecuencia, con el desgaste emocional que atraviesa a la tropa.

La palabra que falta: salud mental

Para el dirigente, el problema no se limita a quienes efectivamente se quitan la vida. “Hay gente que en forma paulatina entra en un estado de depresión, entra en psicofármacos, y eso día a día también se va quitando la vida, y eso también es parte del suicidio“, advirtió, ampliando la mirada hacia el personal retirado y pensionado.

Medina remarcó que en la institución todavía pesa el estigma: “El policía no quiere sentirse expuesto ni vulnerable, porque se sienten policías y aguantan. Hay que terminar con esa idea de que pedir ayuda es una debilidad.” Según explicó, quienes portan armas deben someterse a un test psicológico anual —el último se realizó en marzo, en articulación con el Colegio de Psicólogos de Salta—, aunque reconoció que el personal policial “a veces es muy difícil de detectar”.

El factor económico y el reclamo a la política

Consultado sobre las causas, Medina no eludió el ángulo salarial: “Los sueldos son bajísimos, y el policía no es ajeno a esa situación.” Pero fue más allá al señalar responsabilidades institucionales concretas, cuestionando la falta de inversión en recursos humanos y materiales para la fuerza de seguridad provincial.

Detrás de cada policía hay un esposo, una esposa, un hijo o un padre”, sintetizó, para reclamar que así como el uniformado está entrenado para salvar vidas ajenas, el Estado y la propia institución deben darle “las herramientas necesarias para que cuide la propia”.




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