La contadora y docente de la Universidad Nacional de Salta, Micaela Lotufo, explicó los detalles de la recategorización obligatoria de julio.
Faltan pocos días para que venza uno de los trámites que todos los años pone en alerta a comerciantes, profesionales y trabajadores independientes: la recategorización del monotributo correspondiente al período enero-julio. Según precisó Lotufo, el plazo límite es el 5 de agosto, y quienes no cumplan corren el riesgo de quedar mal encuadrados en el régimen simplificado.
La contadora detalló que los montos de referencia se ajustan semestralmente según la inflación acumulada, que entre enero y junio de este año fue del 16,85%. Con esa actualización, la categoría A —la más baja— arranca en ingresos anuales de $12.009.410,45, mientras que la categoría K —la más alta— llega a $126.610.838,75, es decir, un tope de facturación mensual cercano a los 10 millones de pesos para seguir dentro del monotributo.
Quien facture por encima de ese techo, explicó, deja de pertenecer al régimen simplificado y pasa a ser responsable inscripto.
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue desarmar la idea de que el monotributo es “un solo impuesto”. Lotufo explicó que en realidad se abonan tres conceptos a nivel nacional —impuesto integrado, aporte jubilatorio y obra social— a los que se suman, en Salta, el impuesto a los ingresos brutos (Rentas de la provincia) y, desde hace apenas dos meses, una tasa municipal para quienes tengan local habilitado. “Se paga todo junto con el monotributo”, resumió, y agregó que actualmente 14 provincias ya adoptaron este esquema unificado.
En la categoría A el pago mensual ronda los $70.147, mientras que en la K —la más alta— llega a $2.191.000 para quienes prestan servicios y a $1.278.000 para quienes venden bienes, según explicó la contadora al detallar que el régimen distingue entre ambos tipos de actividad.






