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La reforma laboral existe en los papeles, pero en los hechos todavía no

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La llamada Ley de Modernización Laboral entró en vigencia el 6 de marzo, pero apenas tres semanas después quedó prácticamente paralizada. Una cautelar dictada por el Juzgado Nacional del Trabajo N° 63, a instancia de la CGT, suspendió 82 de sus 213 artículos.

El Dr. Lucas Battiston, abogado laboralista consultado sobre la cautelar de 82 artículos de la reforma nos explica que el número real que importa es otro: el 98% de ello afecta al trabajador común y está frenado.

“Los artículos que quedaron fuera de la suspensión son cuestiones procesales y reforma fiscal. En lo que es realmente la reforma laboral, se suspendió prácticamente todo“, explicó Battiston. Lo que sigue vigente, en la práctica, es la ley anterior.

El escenario se complejiza día a día. El propio juzgado levantó la suspensión sobre el artículo 55 —que regulaba un esquema de intereses diferenciado— el 6 de abril, y al día siguiente el Estado apeló la cautelar completa. La apelación fue concedida con efecto devolutivo, lo que significa que los efectos de la suspensión se mantienen mientras la Cámara del Trabajo decide.

Battiston estima que la Cámara podría pronunciarse en los próximos diez días. Si ratifica la cautelar, el expediente subiría a la Corte Suprema, un organismo que, advirtió el letrado, “no tiene plazos para fallar y es también un órgano político”.

La pregunta más concreta que ronda a los trabajadores tiene una respuesta incómoda. Cualquier liquidación efectuada hoy —ya sea bajo la ley vieja o la nueva— podría quedar expuesta a revisión judicial según cómo se resuelva la cautelar. “Toda decisión tomada considerando que la modernización no estaba vigente podría retrotraerse, como si no hubiera ocurrido”, señaló Battiston. El resultado: incertidumbre total para empleadores y empleados.

Consultado sobre si la paralización de la reforma frena la creación de empleo —uno de los argumentos oficialistas para justificar los cambios—, Battiston fue categórico: Argentina no genera empleo formal desde 2011-2012, cuando el número se estabilizó en torno a los 6 millones de puestos registrados privados y allí se quedó, sin moverse en 15 años.

“Las reformas laborales no generan empleo, esto no es una opinión sino algo comprobado en el mundo. Lo que genera empleo es que haya actividad económica. Si tengo más ingresos, contrato más; si no, me achico. No tiene más vuelta que eso”, concluyó.




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