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“Los colegios privados sin subvención pelean por sobrevivir”

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“Teníamos las mismas obligaciones que los colegios confesionales, pero ellos cobran el 75% del Estado y nosotros apenas el 15%.

Pablo Pereyra, presidente de AEEPSA, desnuda la desigualdad estructural que asfixia a 54 escuelas privadas sin aporte estatal en Salta y advierte que el modelo no puede sostenerse indefinidamente Las cuotas de los colegios salteños bajarían rotundamente si tuviéramos los mismos derechos.

Comenzó el ciclo lectivo 2026 y los colegios privados sin subvención estatal arrancan el año tomando préstamos para pagar sueldos, con un 30% de deuda acumulada de cuotas impagas del ciclo anterior y recibiendo fondos del Estado que corresponden a septiembre de 2025.

“Para darle tranquilidad a las familias: no hay posibilidades de que se cierre algún establecimiento”, fue lo primero que aclaró Pereira. Pero esa tranquilidad tiene bordes muy finos. La situación de fondo es de una fragilidad estructural que el propio Estado provincial parece haber decidido ignorar.
El núcleo del problema es un número: 15. Ese es el porcentaje de la masa salarial que el Estado provincial aporta a los colegios privados sin subvención. Frente a ellos, los colegios confesionales —como los católicos— reciben hasta el 75% del mismo concepto, y otros establecimientos privados reciben el 40% o el 60%. La diferencia no es solo económica: es una desventaja competitiva.
La ministra de Educación había comprometido dos objetivos: aumentar el porcentaje y ponerse al día con los pagos. Ninguno de los dos se cumplió. “Sentimos que nos han soltado la mano”, los colegios confesionales también cobran cuotas, en muchos casos más altas que las de los establecimientos sin aporte, y aun así reciben casi cinco veces más subsidio estatal.
Pereyra reivindicó el rol social de los colegios que representa, son establecimientos pequeños, con poca matrícula, que abren sus puertas a estudiantes que el sistema público o los colegios más grandes no pueden o no quieren absorber: alumnos que repitieron el año, chicos con necesidades de inclusión, jóvenes que necesitan una segunda oportunidad.
Pereyra fue cuidadoso en aclarar que el reclamo de AEEPSa no es contra los colegios confesionales. “No queremos que le saquen a ellos”, remarcó. 




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