Publicidad de Encabezado

“Las vacunas salvan vidas: hoy vemos familias con sarampión por no vacunarse”

254

Científica salteña desarrolla virus contra el cáncer de colon y defiende la vacunación obligatoria: “Los niños que no se contagian es porque otros están vacunados”.Agustina Russo Maenza, licenciada en biotecnología de 36 años, formada en universidades públicas, logró diseñar un tratamiento revolucionario en el Instituto Leloir. “Por supuesto que las vacunas salvan vidas”, afirma ante el auge de movimientos antivacunas.
A sus 28 años, Agustina Russo Maenza ya está sentando las bases de lo que podría convertirse en una vacuna contra el cáncer de colon. Hoy, ocho años después de concluir su investigación en el Instituto Leloir, la publicación científica finalmente ve la luz en la revista Molecular Therapy Oncology, y con ella, la esperanza de miles de pacientes. Pero antes de hablar de su logro, la científica salteña tiene algo que decir sobre las vacunas.
“Por supuesto que no estoy de acuerdo” con los movimientos antivacunas, dispara sin rodeos. “Las vacunas salvan vidas, previenen y eso se ve hoy en día con las noticias, con todos los casos de esta familia que viajó con sarampión y riesgo de contacto”. Su argumento es contundente: “Es muy importante vacunar en los niños porque los niños que no se contagian es porque hay otros niños que están vacunados”.
El trabajo de Russo Maenza no es precisamente una vacuna en el sentido tradicional, pero sí un tratamiento innovador. “Es un virus oncolítico, un virus de resfrío común que se modifica genéticamente”, explica. “Se le sacan los genes virulentos y se agregan genes específicos de tumor que permiten que este virus entre solamente a la célula tumoral”.
El mecanismo es tan elegante como letal para el cáncer: el virus reconoce la célula tumoral, se replica dentro de ella y la destruye. “Al replicarse la lisa o la mata, y libera todas las partículas virales que va a ir a atacar a las células vecinas”, describe la biotecnóloga.
El proceso de investigación fue exhaustivo. Entre 2015 y 2019, el equipo liderado por los doctores Oswaldo Podhajcer y Eduardo Caserata analizó aproximadamente 200 genes sobreexpresados en el cáncer colorectal. “Nos quedamos con dos genes que eran los más preponderantes”, cuenta Russo Maenza. Pero el camino no fue directo: “Se construyeron cinco o seis virus más, se probaron muchos virus más y este resultó ser el más exitoso”.
La trayectoria de Agustina es un testimonio del valor de la educación pública. “Estudié en la Universidad Nacional de Tucumán porque mi carrera en ese momento no estaba en Salta. Mi familia me apoyó, sobre todo mamá me inculcó el estudio”, relata. Su doctorado lo completó en la UBA.
Las jornadas de investigación eran intensas: “9 o 10 horas por día incluyendo fines de semana porque los cultivos no tienen tiempo, son células vivas. Los medios de cultivo hay que cambiarlos, los ratones lo mismo, son organismos vivos y hay que estar pendiente”.
Hoy, a sus 36 años, Russo Maenza ya no forma parte del laboratorio Leloir, aunque mantiene contacto con sus colegas. “Me interesa saber si finalmente se logra conseguir llevarlo a fase clínica, más desde el lado de que esto pueda salir y ayudar a pacientes”, confiesa.
Aunque los resultados son prometedores, la científica es cautelosa con los plazos. “Es importante destacar que se requiere todo ese paso previo que puede llevar años para que se pueda tener la vacuna”, advierte. El virus fue probado en cultivos in vitro y en modelos animales con tumores de pacientes con “excelente respuesta”, pero falta la fase clínica en humanos.
“Ahora la siguiente instancia es que los laboratorios o las empresas puedan ver el potencial de este virus y llevarlo a fases clínicas”, explica. ¿Cuánto falta? “Pueden ser meses, así como pueden ser años, la respuesta exacta no la tengo”.
Lo que sí está claro es que la plataforma tiene potencial para otros tipos de cáncer. “El virus es como si fuese una plataforma y después todas las modificaciones genéticas se pueden hacer para otros tipos de cáncer que sobreexpresen otros tipos de genes”, señala. De hecho, el laboratorio trabaja con cáncer colorectal y tumores de mama.
Cuando se le pregunta sobre las críticas a la velocidad con que se desarrolló la vacuna contra el COVID-19, Russo Maenza es clara en su postura pro-vacunación. Su mensaje para los jóvenes que estudian en universidades públicas refleja la realidad del trabajo científico: “Tienen que estar las ganas y el motor, eso es interno. Sin ganas y sin motor interno y sin perseverancia es muy difícil”.
“Que perseveren, que tengan paciencia porque quizás la juventud ahora quiere todo de inmediato. Lo que tiene este tipo de carreras es que son largas y que requieren mucho esfuerzo y constancia”, aconseja. Y concluye: “Después uno mira para atrás y es satisfactorio el camino recorrido. Después de tanto esfuerzo lograr ciertas cosas son un mimo al alma”.
El hecho de que la investigación finalmente se publicara en Molecular Therapy Oncology es crucial. “El hecho de que salga la publicación y que esta información salga a la luz, les va a permitir que determinadas empresas puedan visualizar esto y desear llevarlo a fase clínica”, explica la investigadora.
La revista elegida no es casualidad. “Todo lo que tiene que ver con la oncología por ahí va por otras revistas. Molecular Therapy Oncology es de muy alto impacto y con muy buena reputación en oncología”, aclara.
Mientras el mundo debate sobre vacunas y tratamientos, científicos como Agustina Russo Maenza trabajar sin descanso en laboratorios, con la convicción de que la ciencia, respaldada por la educación pública y el esfuerzo constante, puede cambiar el curso de enfermedades que hoy parecen invencibles. Su mensaje es claro: la investigación seria lleva tiempo, pero los resultados pueden salvar millones de vidas.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *