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“Formamos líderes para que no pase la injusticia que está pasando hoy”

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“Los chicos se olvidan de ser chicos y se hacen cargo de cosas que no les corresponde”, denuncia Santiago Herrera, subdirector de la Juventud de Scouts de Argentina, sobre la realidad de los niños del vertedero San Javier.

Mientras la crisis económica golpea con más fuerza a los sectores vulnerables, una organización centenaria trabaja silenciosamente en uno de los lugares más olvidados de Salta: el vertedero San Javier. Santiago Herrera, subdirector de la Juventud a nivel nacional de Scouts de Argentina, reveló el alcance de un proyecto que busca devolver la infancia a quienes la perdieron entre la basura y la necesidad.
“A través del método Scout formamos personas líderes para que el día de mañana no pase toda la injusticia que está pasando hoy en el mundo“, explicó Herrera al definir la misión de una organización que trasciende la imagen tradicional de los “Boy Scouts”. La aclaración es necesaria: Scouts de Argentina es apenas una de las múltiples subsedes que dependen de Scout Mundial, junto a otras como Exploradores de Don Bosco, Scout Católico (Usca), Gear Scout y Las Chispitas.
El proyecto que lleva adelante la organización en el vertedero San Javier es uno de apenas cinco Centros de Gestión Comunitaria (CGC) que existen en todo el país. Lo que comenzó como un simple merendero escaló hasta convertirse en un programa nacional que hoy contiene entre 50 y 100 niños en situación de extrema vulnerabilidad.
“Los chicos se olvidan de ser chicos y se hacen cargo de cosas que no les corresponde“, describió Herrera la cruda realidad que encontraron al iniciar el trabajo en la zona. El primer relevamiento, realizado junto a asistentes sociales, reveló que muchos de estos niños ni siquiera tenían documentos de identidad.
Gracias a un convenio con el municipio, que cedió el espacio de la casona La Paz, y al apoyo de la empresa SAETA que se encarga del transporte, los scouts trasladan diariamente a los niños desde el vertedero hasta el centro comunitario. Allí realizan actividades educativas y recreativas siguiendo el método Scout: “aprender haciendo”. “En toda actividad se trabaja con un propósito, se arma un programa en el cual los chicos se tienen que llevar un conocimiento o una reflexión”, detalló el subdirector.
El rango etario es amplio y diverso: desde niños de 4 y 5 años hasta adolescentes de 22. “Es muy variado”, admitió Herrera, quien adelantó que para las fiestas de fin de año están organizando actividades especiales, ya que además del acompañamiento educativo, el centro recibe donaciones de comida, juguetes y útiles escolares.
La sustentabilidad del proyecto es un desafío constante. Scouts de Argentina funciona como una ONG sin fines de lucro que se financia mediante una membresía anual, destinada principalmente al seguro de los participantes. La Fundación Scout Fundemos, que respalda este tipo de proyectos sociales, se autosustenta vendiendo indumentaria, operando foodtrucks en eventos nacionales y recibiendo donaciones voluntarias.
Herrera desmitificó también uno de los prejuicios más comunes sobre la organización: “Muchos nos confunden que somos católicos, hay grupos que son católicos y grupos que no”. Su propio grupo, José Carpintero, que trabaja en la vicaría de Lourdes del barrio Intersindical , es heterogéneo e incluye mormones y testigos de Jehová. “No necesariamente uno tiene que pertenecer a alguna congregación católica”, aclaró.
El movimiento Scout en Salta cuenta con diversos grupos distribuidos en diferentes zonas de la ciudad, permitiendo a las familias elegir el que les resulte más accesible. La invitación de Herrera es amplia: desde niños de 6 años hasta adultos pueden sumarse, y para los docentes que se incorporen como dirigentes, existe la posibilidad de que en el futuro los cursos de formación cuenten como puntaje, si el Ministerio de Educación lo aprueba.
Para quienes deseen colaborar con el Centro de Gestión Comunitaria del vertedero San Javier, Herrera dejó claras las vías de contacto: a través del Instagram “Centro de Gestión Comunitaria Salta” se puede acceder a toda la información sobre voluntariado y donaciones. “No sólo se puede donar plata, se puede donar artículos, y bueno, el tiempo también vale muchísimo”, remarcó.
En un contexto donde el Estado parece replegarse de los territorios más vulnerables, organizaciones como los Scouts sostienen con trabajo territorial y compromiso comunitario lo que las políticas públicas abandonan. El desafío, según Herrera, es claro: formar hoy a los líderes que mañana construirán un mundo más justo, empezando por devolverles a los niños del vertedero San Javier algo tan básico como el derecho a ser niños.




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