“Estamos siempre sobre la recolección de información que pueda haber sido perjudicial para los salteños, tanto para el patrimonio municipal como para los particulares”, advirtió la administradora sobre irregularidades en la gestión anterior.
La doctora María Figallo, administradora del Mercado San Miguel a través de la nueva Unidad Administradora de Mercados Municipales (UAM), hizo un balance del primer año tras el incendio que marcó un punto de quiebre en la historia de este emblemático espacio comercial salteño.
“Hace un año ocurrió el incendio y desde ahí se dispuso la intervención del ente que gestionaba los mercados. La obra está prevista en tres etapas y ya estamos sobre las bases de las estructuras haciendo los encofrados”, explicó Figallo.
La administradora destacó que la operatividad comercial se mantiene: “La parte que no está afectada por la obra, con ingreso por San Martín y Florida, está plenamente operativa. Los puesteros de Urquiza e Ituizangó fueron relocalizados donde tienen instalaciones con techo y luz”.
Consultada sobre los cuestionamientos de la concejal Laura Jorge Saravia respecto al costo de la obra, Figallo fue clara: “Sin entrar en un debate personal, los salteños merecemos un mercado jerarquizado y podemos trabajar hacia el mercado que queremos. La licitación fue pública, la emergencia fue declarada por el Consejo Deliberante y sus pedidos de informes fueron respondidos en tiempo y forma”.
La funcionaria remarcó la importancia del proyecto: “Era una atracción turística, ahora lo va a ser mucho más. Es un lugar donde viven familias y aseguran su sustento económico. Muchas familias dependen de esto”.
Sobre el futuro de los trabajadores del mercado, Figallo fue contundente: “No tenemos puesteros de primero ni de segundo, tenemos una comunidad de permisionarios del Mercado San Miguel. Quienes estaban y quienes construyen la identidad del mercado son prioritarios al momento del regreso. En eso hay un compromiso absoluto y total”.
La administradora adelantó cambios en la distribución: “Cuando empezó a funcionar este mercado había otras normativas que hoy ya no rigen. Por ejemplo, tener una carnicería al lado de una zapatillería y al lado de una pizzería. La idea es empezar a zonificar a efectos de que los productos tengan la mejor calidad y trazabilidad posible”.
El nuevo Mercado San Miguel será “zonificado, moderno, con flujos de circulación asegurados, salidas de emergencia y sistema anti incendios completamente diseñado para atender esa emergencia”, según detalló Figallo.
La obra incluirá todo el edificio, incluso la parte que quedó en pie sobre calle San Martín: “Es una obra completa en tres etapas a efectos de perjudicar lo menos posible a las familias trabajadoras”.
La funcionaria reveló nuevos hallazgos que justifican la evacuación: “Al día de hoy seguimos descubriendo situaciones que dan razón de por qué se evacuó toda la calle Urquiza. Las vigas estuvieron sometidas a calor y perdieron su capacidad de resistencia. No podemos estar trabajando sobre una losa con personas abajo”.
Sobre los cambios institucionales, Figallo explicó: “La Fundación San Miguel pertenecía a un ente descentralizado. Esa ordenanza ya está derogada por el Consejo Deliberante y ahora está vigente la UAM. La municipalidad tiene un rol mucho más activo respecto a la gestión de los mercados”.
Y sobre posibles investigaciones de irregularidades pasadas, fue directa: “Estamos siempre sobre la recolección de información que pueda haber sido perjudicial para los salteños, tanto para el patrimonio municipal como para los particulares. Los relatos de los puesteros hablan de situaciones bastante abusivas”.
La obra tiene un plazo total de 540 días, con la primera etapa proyectada en 350 días, aunque Figallo aclaró: “Pensamos darle la máxima velocidad posible”.
El proyecto respeta las normativas patrimoniales: “Tenemos todas las autorizaciones, por ejemplo de la CoPAUPS, que nos habla de respetar frentes, fachadas y cuestiones del patrimonio arquitectónico del mercado, lo cual está perfecto porque forma parte de su identidad”.
La administradora finalizó con una invitación a la comunidad: “Los esperamos cuando quieran a comer pizza, a desayunar. Tenemos casi todos los menús completos. Y si no, a comprar cotillón, arreglar un celular, lo que necesiten. Acá estamos”.





