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“La reforma laboral debe federalizar los sindicatos, no eliminarlos”

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Armando Caro Figueroa advierte: “Si los sindicatos no plantean su propia visión de cambio, alguien desde la política o de los intereses patronales va a transformar el sistema y vamos a transcurrir un tiempo de pérdida de derechos”.El exministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación durante la presidencia de Carlos Menem (1993-1997) y exsecretario de Trabajo en la gestión de Raúl Alfonsín, Armando Caro Figueroa, expresó sobre la necesidad de una reforma laboral en Argentina, pero advirtió sobre los riesgos de encarar cambios con sesgo exclusivamente patronal.
“Efectivamente, hace falta una reforma laboral”, reconoció Caro Figueroa de entrada, pero aclaró que el sistema actual, en algunos casos vigente desde 1930, “no sirve para potenciar el empleo, sobre todo en el norte, en las zonas más atrasadas del país”. Sin embargo, el jurista fue contundente al criticar el enfoque que percibe en los papeles que han circulado desde el gobierno nacional: “Se apunta a una reforma patronal, una reforma desequilibrada”.
Para el exministro, la clave está en adaptar el sistema laboral a las realidades regionales. “Tenemos un problema”, señaló, refiriéndose al norte argentino, donde hay “baja productividad” y “enorme déficit de capacitación de los trabajadores y de los propios empresarios”.
Caro Figueroa destacó que provincias como Salta, Catamarca y Jujuy tienen en la minería “una enorme posibilidad de desarrollo”, pero la mano de obra local “no reúne las condiciones que exige la nueva actividad minera”.
El exfuncionario planteó tres pilares fundamentales para una reforma:

  • la negociación colectiva,
  • la reducción de los impuestos que pagan empresarios y trabajadores para trabajar en blanco,
  • y el saneamiento del sistema de salud de las obras sociales, “quebradas, agobiadas por la corrupción y por la falta de reglas”.

Respecto a propuestas como extender la jornada laboral a 12 horas, Caro Figueroa fue tajante: “Me parece un despropósito total”. Mientras en el mundo se debate reducir la jornada de 8 a 6 horas, argumentó, “acá hay gente que sueña con el yanaconazgo, con la mita, con fórmulas semi-esclavas de trabajo”. Para el especialista, “lo correcto es rebajar la jornada” de trabajo, que en Argentina está vigente desde 1933.
Aunque defendió el papel de los sindicatos en la democracia y la distribución de la riqueza,Caro Figueroa también reconoció sus fallas. Criticó el monopolio sindical y la perpetuación en el poder de algunas di rigencias: “Hay uno que está la familia completa del año 1945. El bisabuelo ya era secretario general del sindicato, que sigue siendo el bisnieto hoy”.

Para el jurista, “el monopolio sindical del sindicato con personal y gremial debe eliminarse”, permitiendo que trabajadores que lo deseen “formen sindicatos simplemente inscriptos y puedan actuar en la vida económica y social del país”.
Consultado sobre las enormes diferencias salariales entre sectores (bancarios, camioneros versus docentes o policías), Caro Figueroa atribuyó el problema a cómo se estructuró históricamente la negociación colectiva y a un “sentido de solidaridad corporativa” más que de clase. La solución, sostuvo, pasa por “descentralizar la negociación colectiva y abandonar esta ficción de negociación colectiva que se limita a ir detrás de la inflación”, para convertirla en “un ámbito donde se discute la forma de trabajar, la distribución de la riqueza, la productividad”.
Su mensaje final fue una advertencia a las dirigencias sindicales: deben proponer ellas mismas los cambios necesarios o perderán la iniciativa frente a reformas impulsadas por intereses ajenos a los trabajadores.




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